Hoy termina el blog de Jesús Miramón, Las cinco estaciones, y también hoy me he dado cuenta de que el mío, esta ventana que pronto llevará abierta nueve años, también está terminado desde hace meses, aunque me haya resistido a darme cuenta. Mi falta de ganas de escribir en él no es la causa, sino una consecuencia. Me explico. Es el concepto el que ya no se corresponde con la realidad. La ventana por la que un día decidí mirar y asomarme a ver el mundo sigue ahí, pero yo ya no miro a través de ella. Porque ahora estoy fuera, formando parte de ese escenario que antes sólo me limitaba a observar. Así que me temo que, igual que ocurre cada cierto tiempo con los blogs de Jesús, el mío también haya tocado a su fin, aunque sin premeditarlo, simplemente de manera natural, cerrando un círculo. Aunque fuese algo que ni me planteé en su día, su fin lógico era el momento en que yo atravesara el cristal de la ventana y saltara fuera. Justo lo que ha pasado. Ya no me limito a mirar lo que hacen los otros desde el interior: me mezclo con ellos al otro lado. Quizás eso explique mis problemas para escribir en los últimos tiempos, mi dejadez, y la manera en que el blog ha ido perdiendo fuelle. Así que, aunque me dé bastante pena por la cantidad de cosas que me han pasado con este blog pegado a mis talones, creo que es el momento de poner el punto y final en él. Por coherencia y por saber dejarlo en el momento adecuado. Para guardar de él un buen recuerdo, y emprender una nueva aventura con otro nombre y en otra casa. Porque sé que sin blog no voy a poder estar mucho tiempo: me gusta escribir, lo necesito para pensar, para aclararme las ideas, y porque me gusta sentir que lo que cuento le interesa a alguien, y este formato es perfecto para todo eso. Y soy consciente de que en todo este tiempo he logrado interesar a bastante gente. Algunas de esas personas que se han cruzado en mi camino por culpa de este blog ya forman parte de mi vida, más allá de la pantalla, y sólo por eso debería estarle agradecida.
Así que ahora sí, cierro los visillos, bajo la persiana y cierro definitivamente mi ventana.
Hasta la próxima. (*)
(*) Sigo en Twitter y en mi blog de cocina, así que quien quiera seguir en contacto conmigo, puede hacerlo fácilmente... Gracias a todos los que os habéis pasado en algún momento por aquí.





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