martes, 15 de abril de 2003

De vez en cuando apetece airear las habitaciones poco frecuentadas, esos trasteros en los que se acumulan papeles, muebles pasados de moda, ropa desfasada y nombres cada vez más difíciles de casar con una cara. Esta tarde he hecho una pequeña incursión en ese territorio polvoriento, y no sé por qué he terminado buscando a antiguos compañeros de clase en www.mipasado.com. Y el caso es que tampoco me apetece especialmente quedar con ninguno de ellos, y tener que explicar que si, que seguí estudiando, y no, no terminé dando clases, sino estudiando Periodismo. Y no, no ejerzo, pero no por eso me siento frustrada. Algo me dice que un reencuentro no serviría para otra cosa que para comprobar que las cosas no cambian. La niña que me mandaba anónimos asegurando que iba a matarme a mi, y si se lo decía a mi madre, a toda mi familia, seguramente hoy me humillaría, y pensaría que soy una fracasada por no haber vuelto de Bagdad hace unos días. Así que creo que volveré a cerrar la puerta.

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