miércoles, 23 de abril de 2003

Esta mañana me he encontrado en la escalera a mi vecina de arriba. Una adolescente larguirucha que me ha mirado huidizamente, mientras bajaba las escaleras de dos en dos. Cielos. Podía llevar tranquilamente un año sin verla. O quizás dos. Cuando pienso que es la misma que hace cinco años bajaba a mi casa tres dias por semana para que la diera clases de inglés, me dan escalofríos. Esa niña fue parte de mi vida durante tres años, y ahora es una completa desconocida que apenas murmulla un "hola" cuando no tiene más remedio que cruzarse conmigo. ¿Cómo se puede llegar a eso sin que a una se le hiele el alma?

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