jueves, 17 de abril de 2003

Veo asqueada a toda esa gente que se agolpa en las procesiones, como si les fuese la vida en ello. Gente que se habrá casado de blanco, y bautizarán a sus hijos, y celebrarán comuniones y confirmaciones, pero que seguramente hace años que no se confiesan, y lo de ir a misa los domingos, bueno, el caso es que cristianos son, pero... es que el domingo nos vamos al chalet de la sierra... Hipocresía cíclica y devoción de temporada alta. No es de extrañar que Dios nos haya dejado por imposibles, y dedique sus esfuerzos a otros menesteres más gratificantes que una humanidad cada día más absurda.

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