miércoles, 16 de marzo de 2005

Y es que es lo que tienen los perros que no frecuentan demasiado al veterinario: al rato de darles los puntos en la oreja se dan cuatro arrascones con la pata, y se los saltan. Y hala, a seguir trotando por callejones y sembrados…

O lo que es lo mismo: hoy he ido a trabajar.

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