lunes, 18 de julio de 2005

Suele asustar lo impredecible de la vida, los giros bruscos del azar, lo inesperado que te tira el castillo de naipes que creías sólido, los volantazos del destino que aturden y descolocan. Sin embargo, a pesar de no ser inmune a los latigazos de la suerte, siempre me ha perturbado, pero bastante más, esa parte controlable y controlada de las circunstancias. Lo que se da por sentado, lo que se supone que tiene que ser, que llegará, o no, aunque la presión siempre está ahí, recordándote que tiene que ser, y si no… bueno, pues eso, que más te vale que sea. Es mucho más rápido y más seguro viajar sobre los railes de un tren, sólidamente anclados en la tierra, pero está claro que, desde tu asiento y con el aire acondicionado alborotándote el pelo, terminarás perdiéndote muchos paisajes a los que sólo se llega con los hombros quemados y dentro de un par de Chirucas sudadas. Y es que todo eso tan “comme il faut” que nos venden como bueno por el sólo hecho de ser frecuente y aceptado, quieras que no, por muy rebelde y despreocupado que puedas ser, termina siendo una presencia constante y pegajosa, que revolotea persistentemente en torno a ti, recordándote que no lo estás haciendo como es debido, y aunque esa sea una apreciación que te importe bien poco, puede convertirse en un zumbido molesto, algo así como el ruido de fondo de un restaurante que al principio no notas, pero que termina aturdiéndote, un rumor de olas que, si te paras a escucharlo, puede volverte loca. Un sonido que, aunque hagas como que no escuchas, está ahí y terminas por acostumbrarte a él, quizás a costa de perder un poco de oído, quizás desarrollando una piel de rinoceronte que hace que cada día te resbale todo un poco más, pero eso no quita que siga siendo un ruido jodido con el que convivir y que, francamente, darías cualquier cosa por poder apagar del todo.

Y yo, lo confieso, hay días que daría cualquier cosa por poder bajar el volumen. Pero de todos es sabido que el estruendo del oleaje del océano no se puede poner en modo “mute”….

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