jueves, 22 de septiembre de 2005

Hoy me he dado cuenta de que una de las frases que más repito últimamente es “No te preocupes”. O sus variantes, también balsámicas y consoladoras para el que escucha, como “Tú, tranquila/o”, o “No pasa nada”. De esas frases que hacen que cuando alguien te las dice, de alguna extraña manera, se te quite un peso de encima. Si no del todo, sí lo suficiente como para dejarte respirar de otra manera...

¿Será por eso que soy yo la que sí se preocupa, vive intranquila y cree que un día de éstos va a terminar pasando algo pero que muy gordo?

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