miércoles, 11 de enero de 2006

Dos de los libros que más me han gustado en los últimos tiempos son dos novelas que me costaron menos dinero de lo que costó pagar el tiempo gastado por el operario encargado de imprimirlos, el papel, la tinta y la electricidad de las máquinas que los hicieron. Vamos, que con lo que me hubiese costado un Cosmopolitan en el kiosko aún me hubiese sobrado para comprarme otro libro más… Y es que si los libros me gustan así, genéricamente, por el sólo hecho de ser libros, los de oferta me vuelven loca. Más si cabe, me atrevería a afirmar, que una primera edición de ésas que parecen haberte estado esperando desde hace 100 años, a los que tampoco hago ascos, dicho sea de paso… Porque es fácil escuchar la llamada irresistible de un libro antiguo, pero salvar del revoltón de las gangas a un buen libro que, de no ser por tu olfato hubiese pasado de largo por tu vida, es aún mejor.

Uno de ellos es "La isla de los pájaros", de Jaime de Armiñán. Sí, el director de cine, el que hizo la serie “Juncal”, la del torero decadente que interpretaba Paco Rabal, el marido de la Santonja, la señora que hace años presentaba “Con las manos en la masa”. Una historia llena de magia, imposible, pero no improbable… Un libro que no me canso de releer, como si cada vez que me sumerjo en la atmósfera de la isla donde se desarrolla todo, se acercase un poco más la posibilidad de que algo así fuera posible…

El otro es "La fuerza de uno", de Bryce Courtenay. Una historia de infancia-desgraciada-de-la-que-se-sale-a-pesar-de-todo. Póngase en una coctelera un niño blanco en la Sudáfrica racista de la primera mitad del siglo XX, el boxeo como forma de superación combinada con una inteligencia preclara y un corazón limpio, todo ello presentado en una narración vigorosa y envolvente, y bébase de un trago. Sin dejar ni una gota en el vaso. Un uppercut directo al alma.

Creo que los dos se han convertido en dos de los libros de mi vida.

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