jueves, 12 de enero de 2006


Me apunté a los Premios 20 Minutos de blogs sabiendo de sobra que no tenía nada que hacer. Y lo sabía tan bien y me importaba tan poco que no tardé nada en quitar el botón para que me votaran. Pero si me inscribí lo hice por dos motivos que en realidad son uno solo:

- Para que me invitaran a la fiesta que, dicen, harán para entregar los premios, evento al que todos los participantes podrán asistir. No es que me gusten especialmente los saraos, y menos aún confraternizar con bloggers cuyas bitácoras ni siquiera conozco (¿hay cosa más violenta que ésa cuando te cruzas con algún bitacorero orgulloso de su rincón al que jamás te has acercado? Glups. Con lo malísima que soy yo para ese tipo de paripés...), pero este festejo es la llave que desde hace meses me mantiene con la ilusión de que llegue el gran día. El día en el que, por fín, quizás pueda saborear la verdadera golosina:

- Conocer a Nepomuk.

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