domingo, 2 de abril de 2006

Ni cuenta me di, pero hace tres días este blog cumplió tres años. No he escrito todos los días, ni mucho menos, pero a pesar de los paréntesis, de la sequía que noto últimamente, del desánimo que a veces me invade cuando me releo y veo que no cuento gran cosa, que cada vez mis posts son más flojuchos y sin sustancia, a pesar de todo, ya han pasado tres años desde que me lancé a la blogosfera. Y eso me parece un milagro. He estado tentada de abandonar muchas veces, una incluso casi lo consigo, pero volví. Y creo que si de nuevo desaparezco, terminaré volviendo. Son muchas las satisfacciones que me ha traído este espacio. Mucho lo que me ha hecho reflexionar. Mucha gente la que me ha traído hasta mí. Y si lo que escribo ya no tiene interés, o es aburrido, o sin estilo, será porque yo ando apática y desmotivada, o aburrida, o porque he perdido mi chispa y mi creatividad a la hora de escribir ya no da más de sí. Pero incluso en ese caso, aunque parezca una inutilidad, tendrá su razón de ser: porque reflejará lo que yo soy en ese momento. Y eso será suficiente como para hacer de este blog algo que, después de todo, merezca la pena mantener.

Aunque sólo sea para mí misma.

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