jueves, 6 de abril de 2006

Todo llega. Incluso el final del concurso de blogs del 20 Minutos. Parece que hace mil años que apareció la convocatoria, y quizás hasta sea así, porque se me ha hecho interminable... ¿Quién me lo dijo? No consigo recordarlo, pero sé que alguien me habló del concurso y el "Tienes que apuntarte..." fue inmediato. Yo tenía mis dudas, claro, este rincón no es un lugar de paso más que para un puñado de gente. Digamos que, de toda la red de Metro, este blog no es más que una estación perdida de poco tránsito, nada que ver con Sol o la Avenida de América en hora punta. Pero poco importa porque ¿qué tenía que perder? Nada. ¿Y que ganar? Quizás tampoco gran cosa, aunque la ilusión de venir al sarao de la entrega de premios la tengo desde que me apunté. Las hay que nos conformamos con poco: unos panchitos, una Fanta y poco más... También tiene su aquel eso de venir al Campo de las Naciones, coger un ordenador del ciberchiringuito que han montado para el evento, y en directo, mientras te miran raro y a tus espaldas les escuchas murmurar, "Mira, esa está posteando", ver a ese puñado de gente que, también, igual que tú cada día, encuentra un hueco en sus agendas para pensar en voz alta y compartir sus mundos con quien quiera pasarse a echar un vistazo.
Quitando a "Mi vida en Taiwan", "El diario de una mujer gorda" y, por supuesto, a Nepomuk, creo que no conozco ni sigo a ninguno de los finalistas. Pero bueno, el caso es estar aquí. Y con mis escasos 12 votos , formar parte de algo.
Aunque sea desde el pelotón. Detrás del todo.
Pero pedaleando.
Hasta que el cuerpo aguante.

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