miércoles, 31 de mayo de 2006

A veces intento salir de mí misma, y mirar hacia mi ventana, a ver qué es lo que ven desde el otro lado los que la miran. Y me desdoblo, como en esas películas en las que el protagonista se muere y su espíritu transparente se despega de su cuerpo inerte. Y sigo viviendo tras el cristal, pero al mismo tiempo pruebo a ser espectadora y a mirarme como si no me conociera. Es algo que he hecho siempre, desde que era pequeña, y tengo que confesar que, a lo largo del tiempo, he ido perfeccionando esa técnica. Lo mejor de todo es que, en todos estos años, lo que he ido viendo ha ido cambiando, lentamente, y ese espectáculo se ha convertido algo cada vez más interesante. Apasionante. Increíblemente divertido, a veces. Turbadoramente desconcertante, en algunos momentos.

He terminado descubriendo que me gusta estar conmigo. Que soy una buena compañía.
Que en un tiempo cada vez más lejano pude ser mi peor enemigo.

Ahora soy mi mejor aliada.

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