jueves, 14 de septiembre de 2006

Una de las mejores cosas de tener un blog es la sensación de hablar y que te escuchen. Y también la recuperación de la posibilidad de escribir y que te escriban. El feedback. Yo siempre he sido reacia a usarlo, quizás porque considero que lo que tengo que decir, lo digo al escribir el post del día. Mi papel en la historia se termina cuando pongo el punto y final y doy al "Publicar entrada". Pero qué equivocada estaba. No, no es así. Porque todo empieza precisamente ahi, en el momento en que lanzas la botella al mar.



Ahora.

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