miércoles, 3 de enero de 2007

Ultimamente me sorprendo dibujando margaritas mientras hablo por teléfono. Campos cuadriculados sembrados de flores, grandes, pequeñas, con muchos pétalos o de sólo cuatro mal puestos. Con el tallo largo, larguísimo, y dos hojitas verdes. En ocasiones, mezclo las margaritas con nubes, esponjosas y redondas, enormes. Ha habido otras temporadas en que lo que garabateaba eran flechas. Montones de ellas indicando un camino que siempre terminaba justo en el punto de partida, junto a la primera, cerrando un círculo del que ¿quizás no pudiera escapar, por más indicaciones que hiciera? Durante una época me dio por dibujar figuras geométricas, cubos, cilindros, pirámides y cosas así.

Supongo que todo eso debe tener un sentido último que se me escapa. ¿Las margaritas indican que tengo que hacerme ya las pruebas de la alergia, o quizás que estoy en un momento hippy y "flower power" de mi vida? ¿Las nubes que ando últimamente demasiado en las idem y debería pegarme más al suelo, a la realidad? ¿O quizás se limitan a anunciar tormenta, o al menos que el cielo no está totalmente despejado y el sol tiene alguna que otra dificultad para brillar? ¿Las flechas intentan llevarme a alguna parte porque ando medio perdida? Con las pirámides, los cubos y los dodecaedros me rindo. A lo mejor expresan una perfección, un "es lo que es y no puede ser de otra manera" que, alguna que otra vez, no estaría mal encontrar asi, rotunda e inequívoca, en situaciones de la vida demasiado ambiguas y propensas a malentendidos.

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