jueves, 29 de marzo de 2007

Mañana hará cuatro años que abrí tímidamente esta ventana, dejando que el aire y las miradas de los demás entraran en mi territorio más personal. Quinientos noventa y seis posts, contando éste. Unos mejores, otros peores. Algunos totalmente prescindibles, unos pocos capaces de marcar un antes y un después. Quizás después de todo, no haya contado mucho sobre mí en todo este tiempo. O quizás sí, incluso más de lo que yo creo... He conocido a mucha gente gracias a unos puñados de palabras lanzadas al océano cibernético, botellas con mensaje que muchos encontraron, y a los que más de uno respondió. Un hilo tenso y vibrante, con un extremo en manos hábiles, capaces de hacerme llegar la fuerza de su presencia y su interés en estas historias de mi vida. Reflexiones en voz alta, pensamientos atrapados con la red de las letras escritas, ideas congeladas en el frigorífico de los archivos de una bitácora que jamás pensó durar tanto y que, ahora, al cabo del tiempo, no sé cómo podría cerrar. Ni me lo planteo, porque no lo veo posible. Necesito el aire que entra por esta ventana al mundo. Quizás ahora ya no escriba tanto ni tan bien como cuando empecé, porque mi tiempo para dedicarle es mucho más limitado, pero éste sigue siendo un lugar al que me gusta volver. Simplemente saber que está ahí me reconforta, me hace sentirme bien.

Abrí la ventana en busca de aire fresco, de miradas ajenas, pero cómplices con las que cruzar mis ojos. Descorrí la cortina para dejar salir tantas cosas que corrían el riesgo de morir conmigo, y para dejar entrar otras que no podía dejar pasar de largo. Subí la persiana hasta arriba, con brío, sin miedo a los ladrones ni a los voyeurs, inocentona e incauta, tal y como me demostraron los hechos más de una vez, pero con ese candor del optimista incorregible que logra que pienses que la próxima vez todo irá bien, esa candidez risueña que hace que incluso los sinsabores más amargos tengan su regusto dulce cuando los recuerdas con la distancia del tiempo.


Conseguí todo eso mirando desde mi ventana. Eso y más.

Gracias.

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