jueves, 26 de abril de 2007

Saltando de enlace en enlace, explorando nuevos territorios bitacoriles, descubro con sorpresa que hay algunos sitios en los no se puede escribir la dirección y entrar a leer lo que pone, sino que tienen que invitarte para poder abrir la página. Ya conocía lo de los comentarios moderados, pero no tenía ni idea de esta nueva modalidad de censura...

Cuando una de las cosas más atractivas de la red es poder entrar y salir libremente de los lugares más insospechados, de sitios de los que unos cuantos clicks más atrás no tenías ni idea de que existían, ese veto selectivo me parece algo bien triste. Como esos grupos de amiguitas del patio del colegio que jamás aceptarían a una nueva niña que quisiera jugar con ellas.

Como en la entrada de una discoteca pija, donde el machaca de turno te para en seco por llevar zapatillas de deporte…

Y luego dicen que esto no es el mundo real…

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