sábado, 29 de septiembre de 2007

Es mentira que se recoja lo que se siembra. Mientras esperas la cosecha, seguramente los pájaros se comerán la mitad de los brotes, si no hay una tormenta de granizo que fastidiará las flores, o algún espabilado se te adelantará y llenará el maletero de los frutos que tú esperabas recoger.

Ni se te ocurra hacer a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti. Te esforzarás para nada. Los demás se limitarán a beneficiarse de las ventajas de tu generosidad, y punto. Pensarán que han tenido suerte de cruzarse con alguien bueno, y seguirán su camino. No te han pedido nada, luego no te deben nada.

Deja de creer que pensar mal y acertar es una idea fatalista, poco acorde con un espíritu positivo como el tuyo. Quizás sea exagerada y demasiado generalizadora, pero no más estúpido que creer que pensar bien es una garantía para no equivocarte, una manera de dar una oportunidad a quien no te la ha pedido, y seguramente, no la merece. Piensa, sencillamente, ni bien ni mal. Y observa. La realidad decidirá si tenías razón o te equivocabas.

No te creas todo lo que te cuentan. Es más, de lo que veas, la mitad creas…

0 comentarios: