domingo, 28 de octubre de 2007

Alguien abandonó un sueño roto, pensando que terminaría sepultado por la arena, quizás arrastrado por las olas, y que él podría seguir adelante sin su sueño, oteando nuevos horizontes, más allá del mar, donde todo es posible, hasta que de nuevo todo se rompe. Lo que ese alguien no sabía es que nosotros nunca abandonamos a los sueños, aunque lo creamos, aunque se rompan y ya no nos sirvan. Aunque los dejemos tirados en la playa, esperando que se los lleve la próxima marea.

Son los sueños los que nos abandonan a nosotros.

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