martes, 2 de octubre de 2007

Hay momentos en los que se hace necesario dar un paso atrás para poder guardar el equilibrio, y evitar caerte. Porque ya no puedes permitirte un solo golpe más. Ya te has caído demasiadas veces, y sabes que si vuelves a besar el suelo, no lo soportarás. Todo el mundo tiene un límite de piel libre en las rodillas, y un día cualquiera resulta que no cabe ni una sola costra más.

Cuando menos te lo esperas, tú, que has aguantado carros y carretas, dices “Basta”. Te oyes decir “Basta” y no reconoces tu voz, pero eres tú, y sabes que ya no puedes seguir adelante. Es preciso parar. Porque ves que has llegado a un punto en el que el objetivo se reduce a conseguir dejar de tambalearte y recuperar la compostura. Después vendrá lo de respirar hondo y seguir adelante.

Aunque sea con la etiqueta de fracasado pegada a la espalda…

1 comentarios:

Alegría. dijo...

Me preguntaste por qué me gustaba lo que escribías. Te dije cosas, que son verdad, pero leyéndote un poco más ahora, para sentirme más cerca de ti, especialmente esta noche, creo que me gusta, porque es como si leyera mis pensamientos. Mejor escritos, vaaaaleeee, pero como si fuera yo la que escribe lo que leo, que es tuyo...
Un beso de me han quedado muchas ganas de decirte cosas, pero creo que también ha estado bien, no hacerlo... La exaltación de ciertos sentimientos en momentos determinados, creo que enturbian lo que de verdad hay... Mejor que fluya, poco a poco... con serenidad...
Ojalá descanses.