jueves, 31 de enero de 2008

Nunca he sabido jugar bien al ajedrez. Sencillamente, porque cuando juego estoy demasiado ocupada en mis movimientos, voy a lo mío y se me olvida pensar en la estrategia necesaria para fastidiar el avance del otro, y, claro, así no hay manera de ganar.

Creo que me pasa exactamente igual en el resto de las cosas…

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