martes, 22 de enero de 2008

Una vez escuché en alguna parte que si eres de los que se meten entre pecho y espalda una tableta de chocolate sin pestañear, o si te lanzas como un poseso sobre una bolsa de gominolas y nubes, significa que eres una persona que está bastante necesitada de afecto. Las ansias de chucherías dulces son en realidad deseos de sentirse querido, necesidad de ser amado.
Sin embargo, cuando lo que te apetece es ponerte ciego de aperitivos salados, gusanitos, cortezas, patatas fritas, almendras o kikos, lo que quiere decir es que en tu vida hay una preocupante falta de diversión. Que necesitas urgentemente meter un poco de vidilla a tu existencia, un extra de alegría y esparcimiento.

Por esa regla de tres, yo debo llevar una vida asquerosamente aburrida, aunque, eso sí, me deben querer un montón…

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