viernes, 7 de marzo de 2008

No es obligatorio llevarte bien con la gente con la que pasas mucho tiempo, pero es aconsejable. Y práctico. Y aunque no siempre es controlable, sí que hay una buena parte de ese poder que está en manos de uno. Aunque nada es gratis en esta vida, y hacer uso de ello tiene un precio. Pagarlo o no es cuestión de organizarte y ver tus prioridades. Cuando tienes claro eso, el resto viene solo.

Hace unos meses, decidí que no me interesaba que nadie pensara que yo era una hija de puta sin serlo, ni dormir mal, ni tener problemas de conciencia, y menos aún por una causa que no era la mía, por la que llevaba demasiado tiempo luchando para nada, y en la que no creía. No pude tomar una decisión mejor. Si de algo me arrepiento ahora es de no haberla tomado mucho antes.
Ahora me siento libre, tranquila. Con una sensación de ligereza casi física, porque aquel día de octubre solté un lastre que me estaba ahogando desde hacía demasiado tiempo, lenta pero inexorablemente. Estaba a tiempo aún, y supe decir "Hasta aquí". Y me salió bien.

No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita...

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