miércoles, 16 de julio de 2008

Noruega (III)
Cuando el paisaje que se extiende habitualmente ante tus ojos se reduce a unas montañas a lo lejos, y a unos secarrales amarillos mesetarios que dan calor sólo de mirarlos, hay lugares en los que, incluso cuando estás dentro, parecen de mentira...

Y también te preguntas si los que viven ahí se darán cuenta de la suerte que tienen de pertenecer a un sitio tan hermoso...

O sólamente eres tú el que lo ve tan bonito porque está lejos, y es tan distinto a lo que te rodea...

Y te preguntas si será que sólo deseamos lo que no tenemos...

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