viernes, 31 de octubre de 2008

Ya estamos en casa. Cada tres semanas habrá que volver a Pamplona para seguir con la quimioterapia, pero después de un mes en dos hospitales, se agradece la vuelta a la normalidad. Una normalidad bastante relativa, y radicalmente diferente a la que dejamos atrás a finales de septiembre, después de entrar en urgencias con un dolor de espalda y salir con un cáncer. Nada tiene que ver nuestra vida ahora con lo que era hace escasas semanas, pero eso ahora no tiene importancia. Lo importante es que retomamos nuestra vida. La que ahora toca.

Y aunque ya lo sabéis, quiero agradeceros de nuevo el interés y la sincera preocupación que habéis mostrado en este tiempo por el curso de los acontecimientos. En unos momentos tan complicados, ha sido una gratísima sorpresa comprobar que entre toda la gente que está ahí fuera, ésa que a veces parece tan intangible y tan irreal, hay un buen montón de personas que me aprecian, y que responden de una manera tan cariñosa cuando es necesario. Gracias, de verdad.

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