lunes, 5 de enero de 2009

Abrí mi blog de cocina con mucha ilusión, pero las fechas cantan: escribo en él  una vez al año, y me he dado cuenta de que si me cuesta horrores hacerlo no es por falta de ganas, cosas que contar, o recetas que poner, sino por la “obligación” de acompañar cada entrada de una foto. Odio hacer fotos, en general, y en concreto las de comida no me gusta cómo me quedan, así que al final termino por no escribir nada. O lo hago de año en año.

Pero ¿y si no tuviera que poner fotos? ¿Hay alguna ley escrita o no en los estatutos blogosféricos que obligue a acompañar los posts de las bitácoras de cocina con una foto? Simone Ortega no puso ninguna en sus “Mil ochenta recetas de cocina” y mírala, un mito de la gastronomía española. Ni tampoco lo hizo Angel Muro en “El Practicón”, y aún se sigue editando. En fin, que no. Que este va a ser un blog de cocina a la antigua, sin fotos. La gente que se pase por aquí y encuentre un plato que le suene rico tendrá que fiarse y probar a hacerlo sin ver el resultado. Creer sin ver. Pura fe.

Supongo que todo esto suena a propósito de año nuevo. Y es posible que así sea… Una no termina de inmunizarse contra eso, a pesar de haber roto estas navidades el maleficio de los christmas…

Así que doy por comenzada la versión 2.0 de “Chez Thérèse”: sin fotos, con periodicidad normal y lleno de buenas ideas para que hacerse de comer no sea una obligación sino un placer. Y ¿qué mejor manera que empezar con un buen postre?
Aunque más británico que otra cosa, esta receta me la dio una de mis cuñadas francesas, Hélène, y tengo que decir sin modestia ninguna que la he mejorado al reducir a la mitad la cantidad de azúcar. Es un postre fácil y que convierte a las sosas y dietéticas manzanas en una golosina. ¿Se nota que no puedo con las manzanas crudas?

CRUMBLE DE MANZANAS (Para unas 6 personas con buen saque)
-       150 grs. de harina
-       150 grs. de mantequilla cortada en trocitos y dura
-       70 grs. de azúcar
-       4 manzanas reinetas o mezcla de varios tipos, nunca está de más experimentar…
Se pelan las manzanas y se hacen trocitos pequeños, cuadraditos como dados de jugar al parchís. Después se unta una fuente con mantequilla y se esparce sobre ella los dados de manzana.
En un cuenco grande, se echa la harina, el azúcar y la mantequilla, troceada en frío, haciendo virutas pequeñas. Con los dedos, se mezcla todo, harina, azúcar y mantequilla, desmigándolo bien hasta que tenga el aspecto de arena de playa húmeda.
Se reparte bien la mezcla desmigada sobre las manzanas.
Se mete en el horno precalentado a 200ºC durante unos veinte minutos.
Se sirve caliente o tibio, y si sobra, se recalienta en el horno. Mejor no recalentarlo en el microondas, no por nada, porque sigue estando rico, pero queda hecho un plastón, poco agradable a la vista. 

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