sábado, 19 de diciembre de 2009

La nieve es mi amiga, la nieve es mi amiga, la nieve es mi amiga, la nieve...

¿Qué avería mecánica se le ocurriría al mismísimo Murphy, sí, sí, el de la ley, para fastidiarte un viaje en coche, en pleno diciembre, y nevando? No, nada de pinchazos. Demasiado sencillo... Tampoco que falle la calefacción, eso se arregla poniéndose el chaquetón, el gorro y la bufanda... Ni siquiera que la batería se muera en medio de ninguna parte... El seguro mandaría una grúa y listo. No. Tenía que ser algo mucho más tonto, que no te inmoviliza el vehículo, no, pero que es casi peor cuando la temperatura cada vez se acerca más a los 0ºC, no para de nevar y sabes que tus planes para llegar a tu destino esa noche se irán casi seguro al garete...

Una acción tan inofensiva como bajar el cristal de la puerta para ver algo y poder salir del aparcamiento de la gasolinera sin llevarte a nadie por delante, se convierte en una catástrofe. Una trampa digna de la mente calenturienta de alguien con muy mala leche. Porque el cristal baja, sí, pero se niega a volver a subir...

Así que te toca chuparte doscientos kilómetros con la ventana abierta, un frío literalmente helador y la nieve intentando colarse por la ventana que, a duras penas, has tapado con la maleta... Por suerte, encuentras un taller, está abierto, y lo mejor de todo, al mecánico le basta con tocar un par de veces el botón que tú has pulsado hasta que te ha dolido el dedo para que... tachaaaaan... el cristal suba. Respiramos con alivio, porque aún quedan novecientos kilómetros para llegar, y sólo hemos perdido una hora y media con respecto al plan trazado. Y llegaremos, y seguirá nevando, sí, pero afortunadamente sin más contratiempos.

La nieve que en España paraliza ciudades enteras es aquí una compañera habitual de estas fechas, y la gente convive tranquilamente con ella. Así que habrá que empezar a acostumbrarse a que lo normal aquí es amanecer con el coche cubierto por quince centímetros de nieve y siete grados bajo cero... Y que no pasa nada si el coche patina como un loco cuando intentas salir del aparcamiento. La verdad es que lo bonito del paisaje compensa, pero aún así, conducir en estas condiciones cuando no estás acostumbrado... acojona. Y mucho.

De momento, pasaremos aquí unos días. Nos acoplaremos como pasajeros, cogeremos autobuses, cualquier cosa con tal de no mover a nuestro pobre coche tan poco acostumbrado a este clima, aparcado bajo montones de nieve. Pero llegará el miércoles, y habrá que cogerlo de nuevo. Y entonces nuestro próximo destino será en el Jura, donde, nos cuentan, las temperaturas han bajado aún más y, cómo no, nieva. Sin parar.

Miedo me da sólo de pensarlo. Así que, mejor no lo pienso...

5 comentarios:

Mafalda dijo...

Jajaja perdona que me ría, pero tal y como lo cuentas hace gracia... Por lo menos has llegado bien y además por lo que he visto en el link, el destino es una pasada =) ¡¡Disfruta de tus vacaciones!!

Aspective dijo...

Yo no me rio.
Lloro de envidia.
No me importa hacerme los km sin ventanilla, incluso te sujeto yo la maleta contra la ventana, pero no me dejes en Madrid....
También hace frio y está muy feo (como siempre)

Mafalda dijo...

Sí, estoy con Aspectiva: Madrid está frío y feo (como siempre).

Teresa, la de la ventana dijo...

Sí, sí, ríete, Mafaldita, ríete... Pero ya es la segunda vez que tenemos esa avería del cristal en vacaciones, primero con mi coche y ahora con el de él. Y dicen que no hay dos sin tres...

¿No te gusta Madrid en invierno, Aspective? ¿Esos atascos, esa gente poseída por la fiebre de las compras amontonándose por Sol y Carretas? La verdad es que yo hace años que ni me acerco en estas fechas, pero es que lo mío es un serio y (me temo) irreversible proceso de "paletización": la antigua urbanita que fui hace tiempo que puede pasarse meses sin pisar la capital, salvo obligación ineludible. Y fijate, lo que más odio de Madrid es la gente y el ruido, lo de que está fea... pues no lo sé, porque ya ni me acuerdo de cómo estaba sin obras. Cuando quiten vallas, obreros y sacos de cemento... pues ya te diré si la veo fea o bonita...

Gonzalo dijo...

Respecto a la "belleza" de Madrid cuentan que le preguntaron a Woody Allen la última vez que estuve que qué le pareceia la ciudad, a lo que respondió que era bonita y que por favor cuando encontraran el tesoro que estaban buscando por toda la ciudad que lo avisaran...