lunes, 7 de diciembre de 2009

¿Las faldas y vestidos son para el verano?



Fui a un colegio en el que había que llevar uniforme. O sea, que llevé falda durante diez años cinco días a la semana. Reconozco que cuando pude vestirme de "civil", los pantalones empezaron a entrar en mi armario y a acaparar espacio, pero los vestidos y las faldas nunca desaparecieron del todo. Me gustaba y me sigue gustando ponerme falda, incluso cuando llueve o hace mucho frío. El invierno no es excusa para que sea tan complicado encontrar algo más que pantalones y más pantalones en las tiendas de ropa. Pantalones vaqueros, de vestir, chinos, cargo... De todas clases. Pero ¿dónde están las faldas que no sean parte de un traje de chaqueta, demasiado formal? ¿Y los vestidos que no sean de fiesta, tules y lentejuelas para fin de año o bodas? ¿No los hay en las tiendas porque la gente no los compra, o la gente no se los pone, sencillamente, porque no los encuentra en ninguna parte?

Yo me niego a tener que llevar uniforme después de tantos años de haberme librado de la tiranía de las monjas. Y ahora mismo, el uniforme son los pantalones. No me había fijado antes, pero lo cierto es que se ven poquísimas faldas en invierno por la calle. Casi ninguna. Alguna jovencita valiente con vestidito minifaldero y botas. Una pareja de testigos de Jehova, con falda floreada de vuelo por debajo de la rodilla. Alguna abuela con falda recta, seguramente cosida por ella misma...  Nueve pantalones por cada falda o vestido. Contados esta mañana en un concurridísimo centro comercial. Cuatro tiendas pateadas de arriba a abajo, y vuelta a casa de vacío. Cada vez es más complicado encontrar un vestido con el que poder ir a por el pan sin que la gente piense que vienes de farra o vas de boda. O una falda que no parezca un disfraz de ejecutiva agresiva o de adolescente viciosa japonesa.

Es curioso como intentar enseñar las piernas en la vida diaria, sobre todo si hace frío, se está convirtiendo en una extravagancia. Igualito que en otros tiempos, cuando lo chocante era querer llevar pantalones...

9 comentarios:

R dijo...

Preciosa foto! Cuánta razón tienes... adoro las faldas y ¡qué pocas se ven!

Reyes Uve dijo...

Pues ahora que lo dices, sólo tengo una falda de invierno .
Pero claro , también tengo sólo un pantalón.
Así que yo no cuento.
Lo mío es grave , hay que ver lo poco que me interesa la ropa.
Acabaré en una cueva comiendo nueces silvestres y semidesnuda.
En fin.

Teresa, la de la ventana dijo...

¿A que sí? Estamos tan acostumbradas a los pantalones que ya ni nos damos cuenta de que son tan "obligatorios" como antes lo fueron las faldas o no enseñar los tobillos.

Ays, las dictaduras, qué jodidas son... Aunque sólo sean de la moda...

Gracias, R. Y tú, Reyes, no te creas que a mí me obsesionan los trapos, pero hay que vestirse, no queda otra...

Anónimo dijo...

Mi querida daltónica...

Teresa, la de la ventana dijo...

¿No te gusta el vestido, Anónimo? Pues a mí me encanta...

Rojo dijo...

R es Rojo, no sé por qué no aparece entero... pfff
De nada :)

micocina dijo...

me llama mucho la atención las categorizaciones que hacéis algunas mujeres y algunos hombres sobre el vestir y la atención que prestáis a las cosas....jamas se me hubiera ocurrido ni contar camisas blancas vs. camisas azules -habitualmente vivo en un mundo de gente vestida de romano- ni categorizar falda o traje como fiesta, trabajo o teenage en fin supongo que, como dices en la izquierda de tu blog, son otras miradas, bss, me gusta mucho como escribes

Teresa, la de la ventana dijo...

Bueno, Audaciosus, yo soy observadora... Y me gusta vestirme de "chica", qué le vamos a hacer... Gracias y bienvenido.

Anónimo dijo...

La dictadura de la moda es cierta.
Yo llevo años vistiéndome al gusto del jefe de compras de tallas especiales de el corte inglés. Mi gusto no importa. es lo que encuentro


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