jueves, 3 de diciembre de 2009

Ven


Quisiera ser para ti ese refugio en la tormenta donde uno se siente a salvo. Aunque sólo sea una seguridad relativa, temporal, incluso un poco falsa. Como todas las seguridades, por otra parte. Una sensación más que una certeza. Consciente de ello, pero sin que pudieras evitar una sonrisa cuando pensaras en mí, un relámpago de alegría fugaz, pero incontrolable, suficiente como para iluminarte el día durante un instante. Que ese momento, tan breve, se convirtiese en un pequeño tesoro que llevarías contigo hasta la noche, algo así como un amuleto que tus dedos buscarían rozar cada vez que metieras la mano en el bolsillo.Y que su tacto, suave y cálido, fuese capaz de transmitirte la seguridad de que yo siempre estoy contigo.

8 comentarios:

Esther dijo...

A veces, resulta dulce transmitir esa seguridad de la que hablas a los demás. Otras, una carga o incluso una trampa.
Un saludo y gracias por tus palabras.

Teresa, la de la ventana dijo...

Creo que la soledad es una carga mucho más pesada, Esther. En cuanto a las trampas... supongo que todo depende de las intenciones de cada uno.

Elvira dijo...

Precioso texto, y la foto impresionante.

Teresa, la de la ventana dijo...

Gracias, Elvira. Me encantan los faros, y ese fotográfo sabe cómo mirarlos.

Aspective dijo...

(La soledad es una carga cuando es impuesta o no buscada. También puede se un placer...)

Expresas un deseo bonito. Ser el refugio de alguien. De alguien a quien quieres y que deseas que te recuerde.

Creo que eso lo queremos todos... ¿no?

Teresa, la de la ventana dijo...

Hablo de la impuesta, claro está, Aspective.

Pero sí, es un deseo quizás vulgar, por lo corriente, pero bonito a fin de cuentas...

SONVAK dijo...

Precioso texto. Saludos!! :D

Teresa, la de la ventana dijo...

Gracias, Sonvak.