miércoles, 27 de enero de 2010

Sobreviviendo (o no)

Tocar fondo no siempre supone rebotar y tomar impulso para volver a salir a la superficie. No, qué va. Ojalá. A veces, tocar fondo lleva consigo que lo que creías lo más profundo donde podías llegar a caer no aguante el golpe, y el suelo se resquebraje, y termines precipitándote, sin equilibrio y aún con la boca abierta por la sorpresa, en una sima aún más honda y más oscura.

Donde también hay un nuevo fondo. Otro más. Que también tocas. Descubriendo que esta vez sí es capaz de soportarte.

O no.

Y es precisamente eso, la incertidumbre, el no saber qué pasará esta vez,  lo que termina por resultar peor que el peor de los golpes.

9 comentarios:

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Siempre he dicho que cuando estás hundido hay un cabrón que cava para que caigas más hondo.
La incertidumbre es mala, da miedo. Somos así.
Lo único que podemos hacer es caer hasta este escalón, sacudirte, recolocarte y esperar a ver si subes o toca caer más.
Y levantarte.
Igual todo lo que he dicho no son más que gilipolleces, y bastaba con que te dijera ¡ánimo!

Vagalume dijo...

Mientras seas consciente de ello, hay esperanza... y mientras, la posibilidad de desnudarnos y ser honestos con nosotros mismos.

Bicos.

Rojo dijo...

Sólo puedo decir: ánimo. Y que estés atenta, en cualquier momento puede caer una cuerda desde lo alto. Agárrate con todas tus fuerzas.

Teresa, la de la ventana dijo...

Estoy de pie, Gonzalo. Gracias por los ánimos.

Soy consciente, Vagalume. Ese es el "problema": se sufre menos siendo ignorante y analizando menos las cosas.

Gracias, Rojillo. Atenta estoy. Pero no me fío ni de mi padre. ¿Y si la cuerda a la que me agarro con tanta confianza se termina por romper?

Portorosa dijo...

Eso, que ánimo, Teresa, ánimo.

Teresa, la de la ventana dijo...

Gracias, Porto.

Anónimo dijo...

Teresa
Ten fuerzas.
Ánimo.

Jaume

Anónimo dijo...

Sí, jodido es. No nos educan para la incertidumbre y así estamos. Como fumador tengo alguna ventaja, sé almenos de que voy a morir y créeme, algo es algo.

Encanta a tus propias serpientes como has hecho conmigo y arriba ese ánimo.

Teresa, la de la ventana dijo...

Sí, Jaume. Animo no me falta, créeme. No estaría aquí si no fuese así.

Mis serpientes son impredecibles, Anónimo, y van de por libre. Me miran a los ojos y se ríen de la ventaja que me llevan. Pero yo les mantengo la mirada... Aunque no sirva de mucho.