domingo, 21 de febrero de 2010

Ni pío

Ando silenciosa, me lo dicen, y no sabría explicar el por qué. Pero es evidente,  no hay más que  echar un vistazo aquí y comprobar lo poco que escribo.

Y, la verdad, tampoco tengo ganas de hacerme preguntas. Simplemente dejaré que el tiempo pase, y vuelvan las ganas y la necesidad de hablar.


3 comentarios:

Rojo dijo...

Por supuesto, doña Tere. Las palabras salen cuando tienen que salir. Ahora están dentro, calentitas bajo la manta, mirando la lluvia por la ventana y esperando mejores tiempos.
(Como deberíamos hacer las personas...)

Teresa, la de la ventana dijo...

Yo no lo habría dicho mejor, Rojillo.

Jesús Miramón dijo...

Esa es nuestra libertad, Teresa, y no tiene precio.