lunes, 15 de marzo de 2010

En tierra extraña


Es curioso cómo proliferan en los últimos tiempos los programas de reportajes de españoles expatriados en lugares de lo más variopinto del extranjero. La figura del emigrante, tan cutre y sandunguera hasta hace poco, ahora está envuelta en un celofán lo bastante apetecible como para despertar una cierta envidia a los españolitos que nacen, pacen y mueren en el mismo barrio. Lugares exóticos en los que el dinero cunde mucho más que aquí. Casas grandes, muchas veces pagadas por la empresa. Chachas tiradas de precio, porque "aquí todo el mundo tiene". ¿Es una estrategia movida desde la sombra del poder para fomentar que la gente mueva el culo, salgan de una vez de casa de los padres y aligerar de paso un poco las listas del paro?

Si no lo es, se parece bastante.

5 comentarios:

Fernando dijo...

Hola, Teresa.

No sé cuál es la intención, pero la trampa es evidente, tú la has reflejado bien. ¿Por qué en estos bonitos programas nunca salen españoles con trabajos cutres, en países tristes? ¿Es qué España ha ido tan bien hasta ahora que nadie ha tenido que emigrar en malas condiciones?

Se me ocurre, por ejemplo, el caso de las enfermeras que han tenido que ir a ciudades inglesas, frías, sin paellas ni playas, porque allí las pagan más que aquí.

Pero tienes razón: no sé cuál puede ser la intención de tanta propaganda.

Teresa, la de la ventana dijo...

Yo ya he dicho cual creo que es la intención: animar a la gente a salir fuera.

Pero me temo que, aunque lo pinten tan bonito, no es tan fácil. Los españoles no somos de movernos, ni siquiera de cambiar de ciudad para trabajar...

Diva Gando dijo...

En estos programas ocurre como en los pueblos. En mi pueblo los que se han ido son todos jefes, ¿de qué?, de lo que sea da igual. Tu le preguntas a un padre: ¿qué tal fulanito en Barcelona? Ah, muy bien, ya es jefe. Siempre es así.

No hay nadie que se haya ido y sea cajero de Mercadona, por ejemplo.

neoGurb dijo...

No, no creo eso. Sería una muestra de inteligencia por parte de nuestros gobernantes, y de eso andan todos (los que están y los que quieren estar) bastante escasitos. La cosa es como decía aquel actor: "como fuera de casa, en ningún sitio". Y qué más lejos que lejos de la casa, de la tierra, del país. A mí también me gustaría vivir lejos una temporada. Lejos de mi ambiente, de mi idioma, de mis costumbres.

Justamente hoy he reorganizado mi bloglines y había puesto tu ventana en "Dique seco". Qué magia. No sabes qué alegría volver a leerte.

Teresa, la de la ventana dijo...

Ni albañil, ni barrendero, Diva. Y menos aún, vagabundo o sin techo.

Si, es el gran engaño de pensar que poniendo tierra de por medio se dejan atrás problemas e historias. Pero esas cosas se arrastran con uno vayas donde vayas. Aunque, claro, esas cosas no salen en los programas de la tele...

Yo también estoy muy contenta de volver a tenerte por aqui, Neo.