viernes, 23 de abril de 2010

Mi día sin libros

Nunca he celebrado el día del libro. Y sigo sin hacerlo. Aunque alguno he recibido alguna vez de gente que sí lo hace, es una tradición que no he mamado y que aún ahora, cuando en un día como hoy te encuentras tenderetes con libros por todas partes, sigue sin ser algo que me atraiga. Me pasa como con el día de los enamorados. No necesito ninguna disculpa para celebrar el amor que doy y recibo, ni tampoco me hace falta para volver a casa con un libro nuevo bajo el brazo un día cualquiera. Ni para regalarlo a otra persona. Es más, si tuviera que buscar hoy un libro deprisa y corriendo, seguramente no lo encontraría, me bloquearía. Pero cuántas veces al cerrar un libro, he sentido que me decía:  "A Fulanito le encantaría leerme... ¿Por qué no le compras otro como yo?" He regalado libros así, sin ton ni son, pero con todo mi cariño, y sin que nadie haya tenido que decirme cómo ni cuando. Siguiendo mi instinto y mis ganas de compartir algo con alguien que sé que lo apreciará, y que valorará, tanto o más que el libro en sí, el factor sorpresa. Precisamente ese "porque hoy es hoy y porque sí" , ese no-motivo al recibirlo.

Aparte de que la tradición de "libro para ellos, rosa para ellas" me parece un insulto a la inteligencia de las lectoras que, curiosamente, son más que los lectores masculinos...
 


3 comentarios:

Mayte dijo...

Sant Jordi forma parte de mi cultura y por eso me es difícil ser objetiva. Las ramblas de Barcelona ayer estaban preciosas con sus puestos de libros y de rosas y llena de parejas abrazadas y sonrientes. Los turistas se quedaban extasiados ante ese ambiente y me hizo feliz comprobar que algunos se animaron a seguir la tradición....Y la tradición, va cambiando poco a poco. Son mayoría, ya, los hombres que regalan un libro junto a la rosa (por lo que al final, las mujeres hemos salido ganando). En una casa como la mía, llena de libros y en la que la lectura es un alimento esencial ayer entraron unos cuantos que hubiéramos acabado comprando igualmente tarde o temprano, pero que ayer sirvieron como regalo de Sant Jordi: Murakami i Vila-Matas para él y Bolaño, Natsume Soseki i Empar Moliner para mí. Si Sant Jordi o el día del libro sirve para que alguien descubra el placer de la lectura o para que los olvidadizos tengan un detalle con su pareja, bienvenido sea. Como te he dicho, me es muy difícil ser objetiva. Un beso

Teresa, la de la ventana dijo...

Tú lo has dicho, Mayte: es parte de tu vida, has crecido con ello. Pero aquí en Madrid es algo postizo, algo que viene de fuera, como Halloween o el día de San Patricio. Que no te digo que no sea divertido si entras en el juego, pero es que yo no entro. Me fastidia que me impongan "fechas para...", es algo que no puedo evitar, y mucho más si esas fechas traen consigo un desembolso económico del que se benefician los de siempre.

José Antonio Peñas dijo...

Mi chica y yo lo hacemos por partida doble. Rosa y libro para ambos. Excepto este año que ella no encontró rosa y yo sólo encontré un ramo, así que aproveché y le di una rosa a cada conocida que me fui encontrando de camino a casa (cuatro en total).

Lo gracioso es que la dependienta (compré el ramo en Opencor), que por el acento me pareció colombiana, no sabía de qué iba todo eso y me preguntó. Cuando se lo expliqué me dijo oye, es que llevo todo el día vendiendo rosas y viendo pasar gente con ellas, y me extrañaba porque el día de la madre es la semana que viene. El caso es que le pareció una costumbre bonita.