jueves, 10 de junio de 2010

Llueve...


Desvelada. En la terraza, oscuridad y silencio, apenas roto por ruido del motor y las luces rojas de un coche, a lo lejos, quizás camino de El Escorial.  Alguien vuelve a casa, cansado, deseando pillar la cama de la que yo me he levantado harta de dar vueltas. Salgo en camisón, tirantes finos y poca tela:  los calores adelantados a este cuarenta de mayo que acaba de terminar me han hecho olvidar que fuera hace bastante fresco. Pero es un frío agradable, estimulante, capaz de espabilarte y despertarte del todo, o sea, todo lo contrario a lo que necesita una insomne. Pero no me importa que se me queden los brazos fríos. Quiero disfrutar de este momento que no he buscado, o quizás sí, inconscientemente me he negado a dormirme y perderme este rato de serenidad. Sentada en el escalón de la puerta, apenas unos centímetros a salvo del agua que se arremolina formando charcos en el suelo. Concentrando toda mi atención en el sonido de las gotas en el instante en que caen. Vaciando poco a poco la mente, para poder llenarla de nuevo.

Sigue lloviendo. Y es como si el agua la diluyera y arrastrara también consigo la tristeza de estos últimos días...

8 comentarios:

el chico de la consuelo dijo...

Mañana escampará,quedará la calle mojada, el parque encharcado y no podremos bajar por los toboganes azules. Inventaremos juegos a cubierto para sentarnos al lado de alguien que nos guste y cerrar los ojos a su lado hasta hoy, soñando con ayer.

Diva dijo...

Vaya par.... Qué bonito lo que decís!

Me encanta la lluvia pero me cogéis menos filosófica...

Pedro L dijo...

:-)

Vicent dijo...

Sigues aún confusa...

Teresa, la de la ventana dijo...

No, Vicent. Ahora estoy aliviada... no sabes cuánto.

Teresa, la de la ventana dijo...

Siempre que llueve escampa, Chico. Eso dicen. Aunque yo creo que, en mi caso, funciona al revés: siempre que la atmósfera se vuelve densa e irrespirable termina por estallar la tormenta, llueve y el aire se vuelve transparente de nuevo.

Bienvenida al club de los lluviosos, Diva...

Rojo dijo...

Qué bien, T. Pero cuidado con los catarros, que en estas fechas son muy ... ogggg... muy .... oggggg... cofff, cofff.

Teresa, la de la ventana dijo...

He comido muchas naranjas este invierno, Rojillo... Estoy bien de defensas.