martes, 22 de junio de 2010

Lo mismo da


Cada día me cuesta más poner el despertador y levantarme, no por perezosa, sino porque no tengo motivos para hacerlo. Es difícil ser disciplinada porque sí, sin ninguna meta que justifique el esfuerzo o que te empuje a moverte. Sí, ya lo sé, está la salud, la forma física, la autoexigencia gratificante que da el ejercicio físico de la que ya he hablado alguna vez, y todo eso. Vale. Pero no es suficiente. Al menos, para mí no basta. Cuando lo mismo da que me levante a las ocho que a las diez para correr, y tampoco va a pasar nada si en lugar de hoy voy mañana, o si directamente me salto a pasado, si resulta indiferente que lo haga de buena mañana o por la tarde, no encuentro demasiado sentido a poner el despertador y meterme de lleno en toda la parafernalia de la buena madrugadora. Es más, me siento bastante absurda. Pero aun así lo hago, y suena, sacándome de un sueño profundo bruscamente, y sé que se me queda cara de tonta al sentarme en la cama, sabiendo que nadie me espera en ninguna parte y nadie me va a regañar si con las mismas vuelvo a meterme en la cama y a dormirme otra vez. Pero no lo hago, me levanto, me visto y voy a dar ese paseo o carrera matutina, cada vez con menos ganas, porque no soy deportista, y no me pico para correr más y mejor, al contrario, me aburro, y caminar tampoco lo soluciona: es tremendamente tedioso andar sin rumbo, recorrer siempre las mismas calles, viendo a la gente moverse hacia sus obligaciones, mientras que tú sigues (o no, lo mismo daría) en dirección a ninguna parte hasta que decides dar media vuelta y coger el camino de regreso a casa.

10 comentarios:

miedoslibres dijo...

¿Dónde quedaron aquellos propósitos de retiro estudioso (y creativo) en un pupitre de biblioteca?

Ánimos!

Teresa, la de la ventana dijo...

Siguen vigentes, Pedro. Pero una cosa es un propósito y otra llevarlo a buen puerto...

molinos dijo...

Teresa...hazlo porque si. Hay veces que no hacen falta más razones.

Teresa, la de la ventana dijo...

Tú lo has dicho, Moli. Pero yo estoy en uno de esos momentos en los que pasa todo lo contario y necesito una razón. Poderosa, además.

Di Vagando dijo...

Teresa, lo q nos hace sentirnos bien es hacer aquello q nos gusta, vía los pensamientos q produce. Qué te apasiona? Pq correr parece q no (lo entiendo), luego eso no va a hacer que ningún pensamiento positivo pase por tu cabeza, q es lo q hace q un@ se sienta contento.

De lo q te gusta, haz más. Haz todo lo q puedas.

Teresa, la de la ventana dijo...

Ojalá fuese todo tan sencillo como averiguar qué te gusta hacer y hacerlo, Di... Pero bueno, estoy en ello, no me gusta sentirme tan pasota y tan desmotivada.

Arancha C. dijo...

Bellísimo, Teresa. Te ha salido de dentro...¡Muy auténtico!

Amanita Faloides dijo...

Teresa: a veces la vida te impone una pausa. A veces, hay un porqué. Acomódate, seguramente sea necesario para tu futuro. Sólo te juzgas tú, y nadie te pide cuentas. Tampoco va a durar un lustro, no intentes controlarlo todo. "Il y a un temps pour tout" que dicen los franceses. Suelta el ancla, duerme a gusto y se pasea bien también al atardecer. Los demás seguiremos leyendo si te apetece escribir.

NáN dijo...

Como soy un caos, a poco que me dejen, me cuesta ponerme en esa desazón. Pero me fuerzo a ponerme y te digo: es tan insignificante, lo que somos y hacemos, que basta dejarse ir y que todo te hable y, simplemente, escucharlo.

Teresa, la de la ventana dijo...

Gracias, Arancha.

Tienes mucha razón, Amanita, casi siempre hay un porqué, y como se suele decir, no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista. Y no, claro que no puedo controlarlo todo, ojalá. Quizás por eso me desespero a veces, pero tranquila, pasará, siempre lo hace.

A veces no se puede, NáN. A veces el camino te lo marcan otras cosas ajenas a ti, las circunstancias, la mala suerte... Y no oyes nada por mucho que escuches, porque nada te habla. Es como si te hubiesen echado de la partida, como si no te dejaran jugar, sólo mirar como los otros lo hacen. Y para un rato, es entretenido verlo, pero a la larga, no mola nada.