jueves, 1 de julio de 2010

De libros leídos y por leer


Siguiendo la recomendación de Molinos, Me he leído "La caja negra", de Amos Oz en dos días. Una burrada en circunstancias normales, pero una rapidez lógica y sin mérito ninguno, ya que estos días no he tenido otra cosa que hacer. Y eso que no es un libro ligero, precisamente. Aunque se lee con facilidad, no por eso deja de ser un libro duro, cruel, incluso. Con personajes complicados, y sin embargo todos ellos guiados por los mismos mecanismos sencillos: el amor, su ausencia, el odio, el resentimiento, el dinero, el poder. Y agradezco en la historia que el autor, pudiendo cebarse, demuestre una delicadeza extrema a la hora de tratar a sus personajes. Les quiere. No hay desprecio hacia ellos, a pesar de las zonas de sombra que todos ellos tienen y muestran descarnadamente. Me gustan los escritores que saben hacer eso. Es difícil ser un dios compasivo con un material tan explosivo entre las manos.

Que no era el libro más adecuado para mí en este momento, lo he descubierto cuando ya era demasiado tarde. Me ha dejado un regusto amargo que ahora mismo no me hacía ninguna falta, pero no me ha disgustado, al contrario. La estructura epistolar me ha sorprendido, aunque la encuentro bastante forzada en algunos momentos: nadie escribe cartas tan largas como lo son algunas. Un libro intenso, desde luego.

Ahora intentaré cambiar de aires sumergiéndome en una historia bien distinta. La he visto en la biblioteca, cuando he ido a devolver el otro, cuando he empezado a mirar al tuntún entre las estanterías, como hago siempre. Y como otras veces, un libro me ha llamado. No sé aún por qué, quizás porque necesitaba algo totalmente distinto, no sé si más ligero, pero sí capaz de sacarme de aquí llevarme lejos. Hasta los confines del mundo, por lo menos.

9 comentarios:

Fàtima T. dijo...

En las bibliotecas que conozco, los libros están colocados por orden alfabético de escritores; y va muy bien para descubrir nuevos autores, porque esta forma tan sencilla de clasificar nos hace pasar de uno a otro sin solución de continuidad. Es como darle al botón de Google "Voy a tener suerte". He sacado algunos libros al azar, guiada solamente por el resumen de la contraportada, y me he llevado sorpresas agradables. Tomo buena nota de "La caja negra". Aunque no he leído nada de este autor, me gusta el género epistolar.

Besos.

Teresa, la de la ventana dijo...

Totalmente de acuerdo, Fàtima. A mí me encanta hacer eso, probar suerte por un título sugerente, un nombre que me llama la atención o me recuerda algo que he leído en alguna parte, y aunque alguno haya vuelto a su sitio al día siguiente, muchos me han sorprendido para bien. Por eso, por esta posibilidad de arrepentirte de tus flechazos, cada vez me gustan más las bibliotecas y compro menos libros. Es más fácil vivir en pecado que divorciarse si las cosas no salen bien... Y no me gusta acumular libros que no me convencen. Me vuelvo minimalista y básica con los años, me parece.

molinos dijo...

Me alegro de que te haya gustado..pero no me dió tiempo a decirte que no era lo mejor justo para este momento. Lo siento...no me dió tiempo.

Pensaré en algo para remontar el ánimo.

Besos. ¿ Ya ha vuelto a casa? Paso todos los días por tu pueblo ahora...y me acuerdo de ti.

NáN dijo...

Lo anoto, pues.
Un abrazo.

(y si pasas por Madrid y quieres tomar una cervecita, ya sabes)

Teresa, la de la ventana dijo...

Sí, Moli, volvimos ayer. Claro, es verdad, te pilla de camino hacia Los Molinos...

NáN, no me queda claro si la invitación a la cervecita es para Molinos o para mí...

NáN dijo...

Es para ti, claro. Dicen de mí que soy un oído muy atento.

El niño desgraciaíto dijo...

Veo que también te estás leyendo uno de Monzó... ¿es ese en que se va a vivir a una casa en la que todos son pequeños? Monzó me gusta.

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues no sé, Niño. Yo aún voy por la mitad o así. Esto son relatos, y sí, Monzó es bastante curioso. Un poco retorcidillo y con una mirada poco cariñosa hacia sus personajes, pero, desde luego, con personalidad y manera de hacer las cosas muy, muy propias y personales. A mí también me está gustando.

Teresa, la de la ventana dijo...

¡Sí, Niño, tenías razón! Ya he llegado a ese relato en el que el protagonista vive en un bloque en el que todos son bajitos. Y me está gustando mucho, sí.