jueves, 5 de agosto de 2010

Aterrizando


Estar de vuelta después de unos días fuera siempre me produce la misma sensación. Me gusta volver, reencontrarme con mis espacios, mis cosas, mis calles. Y no porque no me guste viajar y conocer otros sitios, al contrario. Disfruto mucho con la sensación opuesta, la de integrarme con facilidad en la rutina del viaje, a meter tu vida en una maleta y darte cuenta de que necesitas mucho menos de lo que crees. La de abrir los ojos y comprobar que no sería tan difícil vivir en cualquier parte, porque somos mucho más parecidos aquí y allá de lo que somos conscientes. Y sin embargo, abrir la puerta de casa después de unas semanas fuera siempre es una sensación emocionante. Todo está vacío, como muerto, adormecido, esperándote. Y hay una atmósfera extraña, una luz diferente cuando subes las persianas que da a las cosas de siempre un aire nuevo, de redescubrimiento.

Me gusta irme, pero cada vez menos. Y no porque haya perdido la curiosidad o las ganas de conocer lugares nuevos, no.  Creo que es porque cada día más me gusta regresar.

12 comentarios:

El niño desgraciaíto dijo...

Pues bienvenida!!

Yo cuando vuelvo a casa tengo el miedo de que se haya ido la luz y el congelador esté lleno de gusanos. Ya nos pasó una vez y es algo bastante asqueroso.

Alegría. dijo...

Está bien, cambiar de aires, pero al fin y al cabo, cada vez añoro más mi rincón, mi propia cama, mi vida... Es lamentable, jajajajajaja, pero uno depende más de lo que se imagina de su cotidianeidad.

Teresa, la de la ventana dijo...

Gracias, Niño. ¿Y no sería mejor que descongelaras antes de irte y dejaras todo apagado? Yo no sería capaz de volver a dejarlo encendido después de haberme pasado algo así.

O quizás somos menos impresionables, y valoramos más el pequeño nido que hemos ido haciendo a nuestro gusto y a nuestra manera. Y nos gusta disfrutarlo. Bienvenida, Alegría.

Anniehall dijo...

Y justo ahora nosotros nos vamos. Esto se va a animar justo cuando nos vamos.

Justo en el post que tengo programado me he acordado también de los gusanos... Es que somos así, Teresa, nos gusta ir al filo de la navaja :), intrépidos que somos.

Sí, está bien irse pero también está bien volver. Es cierto el ambiente extraño como si tu casa fuera un poco menos tu casa y tuvieras quue reconquistarla.

Teresa, la de la ventana dijo...

Exacto, Annie. Esa es la definición perfecta de lo que llevo haciendo desde el martes por la tarde: reconquistando mi casa.

José Antonio Peñas dijo...

Bienvenida, y por los pelos, porque yo también me voy ahora. A ver si me da tiempo a rematar una entrada sobre ciencia esta noche y dejo el blog cargado.

Di Vagando dijo...

Hola Teresa, welcome back! reo q en "The sheltering sky" de Paul Bowles dicen q la diferenccia entre un viajero y un turista es que el turista, desde el momento en q sale, piensa en la vuelta. Creo q en vacaciones cortas es dificil no pensar en la vuelta. El recuerdo que tengo de la vez que viajé por meses sin billete de vuelta es de increíble sensación de libertad, donde el futuro no existía.

Al pensar en viajes, siempre pienso en Itaca (la poesía q un día de estos colgaré), pero paradojicamente spr trato de no pensar en Itaca, sino en el viaje.

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues pásalo bien, Peñas, que falta te hace después de tantas noches en vela currando...

Nunca me he considerado una viajera, Di. Hay que tener dos cosas de las que no dispongo: tiempo y dinero. Así que supongo que soy una simple turista que disfruta cuando sale, pero nunca pierde las ganas de volver a casa, sí.

Alegría. dijo...

¿Tú eras, "Unaquescribe?"

Teresa, la de la ventana dijo...

Desde hace siete años ya, Alegría, soy una que escribe, con menor o mayor fortuna, lo que piensa, lo que desea, lo que le duele, lo que le sorprende, lo que vivo.

Jamás hubiese creído a quien me hubiese dicho entonces que llegaría hasta hoy.

Alegría. dijo...

...bien...

molinos dijo...

Yo acabo de volver...

Otra vez aqui..aunque hasta que no termine el veraneo franquista no será vuelta a casa de verdad..aunque esto es más mi casa que mi casa.

en fin que he vuelto pero no sé a donde.