miércoles, 1 de septiembre de 2010

Septiembre


Como por arte de magia, hoy ha amanecido un día gris y fresco. Supongo que es una simple tregua, una casualidad, pero no deja de tener su gracia por coincidir con la caída de la última hoja del calendario de agosto. Me gusta septiembre, siempre me gustó, porque significaba el comienzo de todo. Mucho más que enero. El verano, cuando termina, es como esas frutas pegajosas y dulces que empiezas mordiendo con muchas ganas, pero de la que tiras el último trozo con hartura y cierto empacho, con las manos pringadas y unas ganas locas de lavarte las manos. 

Apenas cambiará nada para mí porque haya terminado la época estival. No tengo niños que llevar al cole, y no me esperan en ninguna oficina montones de trabajo atrasado. Ya no tengo libros nuevos que comprar, ni compañeros de clase a los que reencontrar con ganas. Sin embargo, me apetece mucho que deje de hacer calor. Este año el verano se me ha hecho muy largo, muy aburrido y muy pesado. Supongo que nada cambiará porque haga fresco, pero bueno. Siempre he llevado mejor el frío que el calor. Además, estar en casa con frío o lluvia es más gustoso y apetecible que cuando la vida se traslada a la calle. 

Hoy también ha abierto de nuevo mi biblioteca habitual después de todo un verano de cierre y obras. Aparte de estar más cerca de casa, la prefiero por lo acogedora que es (nada que ver con los espacios enormes, vacíos y fríos de la León Tolstoi), por la manera en que está organizada y por los bibliotecarios. Durante los casi tres meses que he estado yendo a la otra, creo que nunca me ha atendido dos veces la misma persona. 

Por cierto, he devuelto en el tercer capítulo la novela de Summerscale. Sí, es totalmente un intento de imitar el estilo de "A sangre fría", de Truman Capote, lo cual quizás tenga su gracia, pero yo no se la encontré. Demasiada frialdad narrativa, pero lo peor de todo, demasiados nombres: cada vez que me ponía a leer, cerraba el libro con dolor de cabeza.

10 comentarios:

Anniehall dijo...

Yo suelo acabar harta del invierno y deseando calorcito pero también, como tú, harta de calorina y deseando ponerme un jersey.

Y siempre me encantó volver al cole. Al curro no.

Me alegro de que el gris de hoy te ponga contenta.

NáN dijo...

Volver al cole era formidable. Las primeras lluvias de septiembre, que hacían que la tierra soltara ese olor a humedad, después de tanto polbo seco; los caracoles subiendo por todas las ramas ¿dónde coño habían estado escondidos? Sobre todo el olor del campo, luego el de los libros, lápices, gomas, el papel de forrar los libros.

También yo he seguido contando los años por cursos. Ahora empieza el año y, dentro de poco,... ¡tachán! los quioscos se llenarán de fascículos con miniaturas de todo lo imaginable (recordándonos que todo empieza... a ser igual de horroroso).

Animaíco que estoy, ¿eh?

NáN dijo...

Donde dice "b", léase "v".

Teresa, la de la ventana dijo...

La vuelta al curro siempre es más traumática. Yo me pasaba por lo menos dos semanas poniéndome al día y recuperando el pulso, ya que lo que yo no hacía en mi ausencia, no lo hacía nadie. Pero sí, me ha puesto contenta el día otoñal de hoy, con su tormenta de media tarde y todo, Annie.

NáN, aún me duelen los ojos de ese "polbo". Ufffffff... Yo que ya estaba recuperada de mis percances oftalmológicos...

NáN dijo...

Ay, que eres como la princesita del guisante: por una errata te enferman los ojos.

Vicent dijo...

Cada día os pareceis más a Katherine Hepburn y Spencer Tracy. :.)

Teresa, la de la ventana dijo...

Pero es que menuda errata, NáN... ¿No te dolió la muñeca o te pegó un tirón el biceps al escribirlo? No puedo creer que tu cerebro no mandara alguna señal para avisarte... Es lo que pasa cuando se escribe con prisas, y no se releen los comentarios...

Qué dices, Vicent. En todo caso, Jack Lemmon y Walter Matthau... ;-)

Miguel Baquero dijo...

A mí, sin embargo, septiembre siempre me ha depriido un poco porque supone precisamente el comienzo de todo. Otra vez. Es como Sísifo volviendo a ascender la montaña cargado con la piedra

Amanita Faloides dijo...

¿TERE? Ni el verano, ni el retorno ¿ni esperanza? Hasta triste tienes estilo, pero ¿Es este tu reflejo? Intuyo más piezas en el puzzle de las que presentas, pero espero, sinceramente que sea un producto de temporada.

¡QUE CURSI ME HA QUEDADO!

Teresa, la de la ventana dijo...

¿Me notas triste y desesperanzada, Amanita? ¿Aquí, en este post en concreto o en general? Me has hecho releer el post dos veces y no lo veo especialmente tristón, al contrario. Me gusta la idea de empezar de nuevo en septiembre, y que amaneciera el día uno tan poco veraniego me alegró un montón.

Me dejas desconcertada, chica...