lunes, 25 de octubre de 2010

Bajo mínimos


Este rectángulo vacío me parece cada vez más difícil de llenar. No tengo nada que contar, o lo que poco que podría contar carece de interés. O lo que es peor, lo que podría contar es más de lo mismo, y cada vez con un punto más de tristeza y desesperación. Aunque también podría agarrarme a la nostalgia, y contar cosas de antes, pero esa opción me parece todavía más deprimente. Así que al final entro y salgo, abro y cierro una nueva ventana en la que no escribo nada, vuelvo a entrar y sigo sin saber qué decir, y me pregunto si no será ésta es una de esas ocasiones en las que el silencio es más bonito que cualquier sonido, y si no debería acogerme a él y dejar de angustiarme (también) ante la página en blanco.

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Tengo tiempo para leer (¿será por tiempo?), y sin embargo no lo hago. Quizás porque sigo asociando la lectura con las horas de hospital, aunque ahora estemos en casa. Así que busco otras cosas con las que ocuparme. No es fácil. No es sencillo encontrar cosas que hacer cuando no puedes salir de casa, cosas que ocupen otras partes del cuerpo, además de la cabeza. Y sin embargo, creo que lo que echo de menos no es tanto el hecho de leer, sino las ganas de hacerlo. El placer de sumergirme en otras historias, capaces de arrastrar mi atención y sacarme durante un rato de mí. Pero es complicado. Incluso físicamente: me cuesta horrores concentrarme, y a poco que me descuide termino leyendo en diagonal, especialmente los periódicos. Aun así, he vuelto a coger de la estantería "El gato encerrado", de Andrés Trapiello. ¿Por qué, si el que tocaba era "El Siete Moderno? ¿Qué sentido tiene volver al principio? No lo sé. Pero estoy segura de que significa algo. Y debe significar algo importante.

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Pensar en voz alta puede ayudarte a ver claro, pero hay ocasiones en las que sólo sirve para ver con demasiada claridad. Y un exceso de luz puede llegar a hacer daño.

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Me pregunto si no será el momento de correr las cortinas...


33 comentarios:

Anniehall dijo...

No me extraña nada que con el panorama político y económico que tenemos leas en diagonal los periódicos.

Deja una rendijilla abierta andaaaaaa

Rojo dijo...

Son tus cortinas y tu ventana, puedes correr un poco los visillos hasta que en el interior te sientas confortable. Faltaría más.
Pero déjanos un resquicio ocasional entre las cortinas para ver al menos que estás en casa con tus quehaceres... siguiendo p'alante...

el chico de la consuelo dijo...

Escibe lo que puedas, igual un dia solo saludas y al siguiente te enzarzas en 10 lineas con el otoño,y al otro nos regalas algo de lo que piensas, pero no dejes de escribir... y en el peor de los casos cortapega, pillanos un trozo de cada uno y nos haces tuyos, pero no dejes de ir llenando dias con palabras nosotros te leemos.
Abrazos estrujaos.

El niño desgraciaíto dijo...

Haz lo que quieras, pero a mí, egoístamente, me gusta leerte.

Abrazos y besos.

Alegría. dijo...

Un beso, Teresa.

Doctora Anchoa dijo...

Teresa, sólo tú sabes lo que es mejor para tí, aunque también te digo que nos encanta asomarnos por el espacio abierto de tus cortinas. Un besote enorme

Peque dijo...

Haz lo que mejor te siente en cada momento, pero esto es una buena terapia,¿no?, de todos modos yo me asomaré todos los días para dejarte un mensajito y que sepas que todos los días hay un hueco para tí para reconfortarte si es que es posible.
Besos y abrazos

Mayte dijo...

De alguna manera a nosotros nos pasa lo mismo. Nos asomamos cada día aquí y a veces no sabemos qué escribir y qué decirte, pero sólo el hecho de entrar en la página y leerte nos acerca a ti. Es tu blog y tu eres quien debe decidir su marcha, pero aún recuerdo como te eché de menos cuando cerraste tu anterior etapa bloguera. Un beso enorme.

Teresa, la de la ventana dijo...

Pero yo estudié Periodismo, Annie... Yo TENGO que leer los periódicos bien, con detenimiento, con sentido crítico, análisis... y esas cosas. Y soy incapaz.

En cuanto a lo de cerrar el chiringuito, tranquilos, no creo que lo haga (cuando lo he hecho, siempre he terminado por volver al poco...). Este sitio es una de las pocas cosas que me quedan en pie, no puedo permitirme quedarme sin ella también. Pero tampoco me gusta el giro "terapéutico" que está tomando en los últimos tiempos, nunca he escrito aquí de ese modo, y no me gusta tanta sombra. La ventana siempre ha sido un lugar luminoso, y quiero que vuelva a serlo. O al menos, que no se convierta en un vertedero de penas. No me parece justo, ni para mí, ni para este espacio, ni para vosotros, los que me leéis. Supongo que es cuestión de darle una nueva vuelta de tuerca a mi manera de afrontar el "papel" en blanco, y también de salir de este bache de ahora lo más indemne posible...

Os quiero, de verdad.

NáN dijo...

Siempre comparo los blogs con cosas de la vida: una conversación entre amigos; una charla de vecinos en sillitas de enea, en la calle; aquellas reuniones que se celebraban antes, en las que la marquesa de X recibía los martes y daba café, licores y delicatessen (aquí dan el post), sacaba una cobnversación pero al final se hablabba en corrillos...

Hay fases en la vida, desde niños, en las que fruncimos el entrecejo, apretamos los labios y nos metemos para dentro. Nos pasa a todos antes o después. Estás en una de esas. Luego, todo cambia. Si no te apetece, bastan unos días de no publicar, pero seguir escribiéndote a ti misma en una libretilla, hasta que de la libretilla saltan las cosas a la Ventana.

Yo mismo llevo dos noches pensando seriamente abandonar el blog. Me siento cansado de él. Pero, como Serrat, también estoy pensando seriamente en dejar de fumar, y no paro de echar humo.

En unos días, Teresa, se te pasará. El tiempo de hospital deja esa desgana para todo. Has hecho muy bien es escribir que no sabes qué escribir.

Un abrazo

Arancha C. dijo...

A veces, las obras más hermosas salen de los momentos más tristes, esos que nos abaten y nos hacen buscar la puerta de escape en forma de producción sincera. El que necesita la escritura en su vida, la necesita más que nunca en esos momentos... No dejes de hacerlo, Teresa; estoy convencida que te ayudará, te limpiará, y además te agradará. Mucho ánimo, amiga.

Teresa, la de la ventana dijo...

Yo no estoy cansada del blog, NáN. Estoy cansada de usarlo de una manera que no me gusta.

No es mi caso, Arancha. Jamás he sido capaz de sacarle partido a los momentos de bajón a nivel literario. Al contrario. Ni me sale ni me gusta el resultado.

Tochi dijo...

Mujer, y qué le vas a hacer? Si estás triste no vas a fingir que no lo estás, y si tienes un rato bueno, pues aprovecha para hablar de lo quieras

Fàtima T. dijo...

Con lo que estáis viviendo en casa, es muy normal que estés desanimada, pero esto pasará. Llegará un día en el que poco a poco, sin darte cuenta casi, le irás encontrando de nuevo el gusto a la lectura, ya lo verás. O te vendrán ganas de escribir alguna cosa...

Intenta no sentirte condicionada por el hecho de tener un blog a mantener el discurso en una línea determinada. Que eso no te cree ansiedad ni un sentimiento adicional de responsabilidad.

El blog es una herramienta que está ahí, un bloc de notas que siempre tendrás a mano para cuando sientas el deseo de contar algo por escrito. Y estas ganas volverán, ten confianza.

Un beso*

Peque dijo...

¿cuándo te animas con los menús?, que por ahí también paso todos los días. Un besito.

Alegría. dijo...

Sé el sentimiento que tratas de reflejar respecto al blog, respecto a la lectura.
Fui una lectora incansable, hasta cierto punto, aún lo soy, pero de temas muy concretos y no excesivamente extensos. Sé qué lo provoca, y espero pacientemente que pase, que vuelva a ser la de antes, o si eso ya no puede ser, que vuelva a disfrutarlo, o empiece de cero, pero que no sea algo obligado. Enfrentarme a un libro, me desmotiva, y me entriestece que lo haga pero la semana pasada, fui capaz, contra mi propio pronóstico, de empezar y acabar uno en dos ratos. No era extenso, nada del otro mundo, pero lo acabé y lo disfruté.
Hay que esperar a que llueva, para que empiece a salir de nuevo el sol, pero no tenemos, necesariamente que encerrarnos por dentro y por fuera, ni dejar de hacerlo. Cada uno busca su camino... Yo te abrazo.

Teresa, la de la ventana dijo...

¿Y yo qué sé, Tochi, qué puedo hacer? Si lo supiera... Como bien dice Alegría, y contrariamente a lo que decía NáN, yo no quiero encerrarme también mentalmente, lo último que necesito o que me haría bien ahora mismo es volverme más introvertida y ponerme a macerar en mi propia tristeza. Seguir en contacto con gente, aunque sea a través de este medio, me hace bien, de eso no tengo ninguna duda. Otra cosa es que llegue un momento en el que darle vueltas a lo mismo, a una situación chunga y permanente, sin solución, me agobie tanto como la situación misma. Y a veces tengo esa sensación cuando escribo aquí, o cuando me releo, y me doy a mí misma escalofríos. Y no me gusta.

La lectura ahora mismo me cansa, pero sé que volveré a disfrutar leyendo. Quizás cuando no la vea como la única opción para ocupar mi tiempo, cuando de nuevo se convierta en algo deseado, no en lo único posible.

Peque, volveré a prestar atención al blog de cocina, lo prometo.

Amanita Faloides dijo...

Teresa: déjate llevar un poco, sin crearte obligaciones y sin más agobios de los necesarios, que ya estás surtida. Si puedes, rodéate de buenas compañías y si necesitas algo, pídelo. Igual te lo podemos dar.

Y puede que no te guste lo que estás escribiendo, pero los comentarios que acompañan tus textos son primeras derivadas. Tienes la ventana llenita de macetas, pero tienes derecho a correr las cortinas un ratito. O el tiempo que haga falta.

Anónimo dijo...

Teresa: Cada día busco tu blog a ver qué has escrito. Siempre nos regalas un trocito de ti: tus ideas, tus pensamientos, tus sentimientos... También tus recetas de cocina.

Por favor, sigue escribiendo. Nunca comento tus entradas, pero es tan poética tu prosa....

Ah, me encanta Trapiello. "El gato encerrado" seguro que te gustará.

Ánimo.

Alegría. dijo...

Tienes razón en lo que dices. Hay un punto, en el que deja de ser "terapeútico" y se convierte en casi veneno, pero tú lo sabes, y este tipo de entradas, son algo así, como un toque de atención a ti misma; así lo siento.
Un beso, y que paséis una noche tranquila.

Teresa, la de la ventana dijo...

Amanita, me siento rodeada de buena gente cuando entro aquí. Está claro que no hay mal que por bien no venga, y que buena parte de este "ramillete" que ahora está en el alféizar de la ventana, las "macetas" de las que hablas, es consecuencia de los textos que la adversidad me está haciendo escribir. Es una situación extraña, desde luego.

Anónimo, me gusta compartir, y supongo que es lo que terminaré haciendo. A pesar de todo.

Sí, Alegría, tienes razón. Como decía en el post, creo que llega un momento en el que verme desde fuera no me hace bien. Y me entran ganas de cerrar el pico. Pero por otro lado, no puedo. No sé, es todo muy complicado.

PENSADOR ALS NÚVOLS dijo...

Hace días que me asomo a tu ventana, y me voy sin dejar ningún comentario. No encuentro palabras para expresar los sentimientos que provoca tu tristeza.
Si decides cerrar las cortinas, espero que sea por poco tiempo, por que me gusta leerte.

Alegría. dijo...

Es que lo es, y te pides casi, un imposible: mantener apenas intacta tus ilusiones, tus ganas, tu vida... ¡Bastante haces con estar, con bastante serenidad, aunque sea aparente!
(No te releas; no nos releas...)
Un beso de buenos días.

Teresa, la de la ventana dijo...

No te preocupes, Pensador, no eres el único...

Pues tienes razón, Alegría. No debería releer.

Peque dijo...

He pasado a verte, un abrazo.

Elvira dijo...

Pues sí, un exceso de luz puede llegar a hacer daño. Pero si la compañía virtual te sirve, no lo dejes. Y tiene mucha razón Alegría.

Un abrazo

Alegría. dijo...

Paso a dejarte sólo un beso y desearte otra noche tranquila.

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

ECDC lo ha dicho mejor que yo.
un abrazo

pseudosocióloga dijo...

"La insatisfacción es básica".Vargas Llosa dixit.

Peque dijo...

Intenta descansar, por la mañana todo suele estar mejor. Un abrazo

Anónimo dijo...

Un beso grande Teresa, y, ¡¡arriba!!

Alegría. dijo...

Buenos días, Teresa. ¿Cómo está el día? Aquí han dado lluvia, pero desafía la predicción y el día, aunque fresco y algo gris, se niega a cerrarse. Hay nubarrones, pero de momento son altos, están lejos.
Un beso enorme.

A filla do mar dijo...

Un beso, Teresa, y un abrazo fuerte, fuertísimo.