jueves, 7 de octubre de 2010

Del hambre y de la tristeza


La tristeza quita el hambre porque se alimenta de tu alegría, de tus ilusiones, de tus deseos. Cuando se instala, como un invitado caradura al que nadie ha llamado, se lo traga todo, poco a poco, o de golpe, da igual, el resultado es el mismo: no dejará ni una miga. Es voraz, y egoísta. A veces te engaña y parece que dejará algo para ti,  la esperanza, por ejemplo, o la rebeldía, pero tarde o temprano también ellas desaparecerán. Por eso, cuando te encuentras realmente abatido, lo último que te apetece es comer. Me había preguntado muchas veces por qué ocurría eso, el por qué esa apatía alimentaria cuando tienes pensamientos sombríos. Cómo es posible que el cuerpo obvie lo necesario para seguir tirando del resto, precisamente cuando más lo necesita para sobreponerse. Ahora lo sé. El timón ya no lo llevas tú. La tristeza se ocupa de hacerlo por ti. Si no se lo ha comido todavía, claro...

23 comentarios:

Alegría. dijo...

Teresa...
Si en el anterior no supe qué decir, ahora ya, sólo te mando un abrazo.

El niño desgraciaíto dijo...

Ánimo y alegría, ya sé que es fácil escribirlo, pero eso es lo que deseo para ti.

Anniehall dijo...

Yo te mando una sonrisa y un abrazo. Ánimo.

Aunque lo de la voracidad de la tristeza me parece todo un hallazgo. Y un motivo para comer algo la próxima vez que la pena me deje sin hambre.

Teresa, la de la ventana dijo...

No imagináis hasta que punto hoy me hace falta vuestro ánimo. Cuando creía que nada podía empeorar un día para olvidar, lo ha hecho. Y pensar que sólo hace unos días ella me llamaba a mí valiente...

Amanita Faloides dijo...

Teresa, no es malo llorar, ni es malo estar triste, ni dejarse llevar, ni querer olvidar, ni tener miedo. Lo malo es no poder compartir una pena, y lo malo es rendirse porque nunca, NUNCA, sabes qué hubiera pasado un paso más allá.

Teresa, la de la ventana dijo...

Yo no me he rendido, Amanita. No puedo permitírmelo, la alternativa es mucho peor. Claro que lloro cuando es necesario, y me dejo estar triste cuando toca. Y ya lo creo que comparto mis desdichas, especialmente aquí: últimamente creo que incluso abuso de ello...

Pero a veces todo se junta, y pesa demasiado... Incluso para mí.

Peque dijo...

pero hay que ser como el ave fénix, ¿verdad Teresa?, renacer constantemente, hay gente que te necesita, y no dudes que somos muchos los que te mandamos nuestro apoyo para lo que podamos hacer por tí

el chico de la consuelo dijo...

Ojala pudiera escribir mil payasadas como de costumbre para arrancarte una sonrisa. Pero hay dias que nada vale más que un abrazo silencioso.
Te mando un abrazo superapretujao desde mañilandia.

Fàtima T. dijo...

Teresa, guapa...
Te mando un abrazo muy muy fuerte y mis mejores deseos para los dos.
Fátima

Alegría. dijo...

Teresa, sólo vengo a abrazarte. He leído "su entrada", y no puedo decir nada...

Doctora Anchoa dijo...

Un besazo enorme, Teresa.

Anónimo dijo...

Toda mi energía positiva y un abrazo de verdad, Teresa.

¡Ánimo! Seguro que todo mejorará.

Teresa, la de la ventana dijo...

Gracias a todos. De verdad.

Alegría. dijo...

Sólo paso a dejarte un beso, Teresa. No sé si es lógico, pero te tengo en mis pensamientos. Por eso paso.

Teresa, la de la ventana dijo...

Me tienes en tus pensamientos porque eres una buena persona, Alegría. Y te pones en mi lugar.

Yo tampoco sé si eso es lógico o no, pero te aseguro que es muy reconfortante.

Gracias.

Alegría. dijo...

Gracias a ti. Un beso para el sábado que te acompaña en los pensamientos.

Diva Gando dijo...

Joder Teresa... Lo siento. Ir de cara al invierno no ayuda mucho la verdad.

La verdad es que esta entrada en el otoño no está siendo nada buena.

Anniehall dijo...

Pues otro abrazo de sábado por si te hace falta. Y un beso.

NáN dijo...

Creo que tienes la maldición de los que son fuertes. Se piensa que lo aguantáis todo, como una roca. Uno se extraña de saber que también en las rocas se filtran diminutos hilillos de agua, que la dañan por dentro.

Si te vale, un abrazo.

Peque dijo...

Me acuerdo de tí y te mando energía, por si te llega

Teresa, la de la ventana dijo...

No me creo especialmente fuerte, NáN. ¿Se me ve así desde fuera?

Gracias, Diva, el otoño-invierno no me afectan especialmente. Ya me afecta todo, quiero decir, antes había unas épocas o fechas más ligadas a momentos duros, pero ahora, a medida que pasa el tiempo, eso se ha ido extendiendo a cualquier momento, mire donde mire tengo buenos recuerdos que ya no son, o malos que marcan hitos a lo largo del camino de los últimos dos años.

Annie, creo que no sois conscientes del bien que me hace saberos ahí. Gracias.

Claro que llega, Peque. Siempre.

Alegría, gracias de nuevo.

Mayte dijo...

Un abrazo osezno, tocaya

NáN dijo...

sabes que sí.