sábado, 9 de octubre de 2010

Llueve


Bajo a comprar el periódico. Sólo es un pretexto para salir. Lo más seguro es que apenas lo ojee, cada vez le presto menos atención y me preocupa menos no hacerlo. Hace años que dejé de leerlo detenidamente, pocas historias de las que cuenta son capaces de retener mi atención lo suficiente. Me hago mayor o el mundo cada vez es menos interesante, no lo sé. Pero hoy está lloviendo, y quiero salir, ponerme el chubasquero y coger el paraguas grande. Que sea el repiqueteo de las gotas en el paraguas la música que suene. Me invento la excusa de comprar el pan en el Mercadona, a veinte minutos andando a buen paso de casa, y aprovecho para coger el periódico en la gasolinera, a la vuelta. Después de casi seis años sin un punto de venta de prensa cerca, nos han puesto un kiosco a la vuelta de la esquina, pero hoy no iré a ése. Me quedaré sin saber si siguen sin luz. ¿Les habrán firmado ya en el ayuntamiento el permiso para que Iberdrola diga "Sea"? Me dan pena los del kiosko nuevo. Cada vez hace más frío. Y es más de noche por la mañana...

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Aunque a veces los árboles me impidan ver el bosque, sé donde estoy: rodeada de árboles, es decir, en el bosque. Soy consciente de que tengo muchos más motivos para ser feliz que para hundirme, aunque a veces no sea fácil verlos. Y parte de la fuerza para que siga a flote está en agarrarme a lo que tengo, en lugar de lamentarme por lo que ahora me falta o angustiarme por lo que un día perderé. Y eso hago. O al menos, lo intento. A ellos me aferro. A un día a día que, pese a todo, se desliza suavemente, sin brusquedades. A las manos que me tienden los que me quieren. A la bondad de tantos desconocidos que se asoman a esta ventana y me arropan con inexplicable cariño. A una normalidad que quizás no sea lo normal, pero es la mía, y es la única que tengo. 

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He vuelto a escribir. Un pequeño relato, después de mucho, mucho tiempo. Está claro que necesito que me obliguen. Gracias, NáN.

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Si algo he aprendido en estos tiempos adversos es que no se puede vivir sin ilusiones, sin planes, sin horizonte. Vivir el momento está muy bien, de hecho hay que hacerlo, en ciertas circunstancias es incluso imprescindible, pero ni siquiera en esos momentos se puede dejar de mirar hacia delante. No es posible. El alma necesita el oxígeno de lo por venir. No es fácil ver cómo tus planes o ilusiones se desbaratan ante tus ojos, ni tener que replanteártelo todo de nuevo. Pero es mucho más difícil seguir adelante cuando cierras los ojos a lo que podría ser, por si acaso no es. Es más que difícil: es sencillamente imposible. Porque cuando empiezas a no atreverte a soñar, empiezas a morirte por dentro.

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Llueve, llueve y llueve...

Como si no pudiera hacer otra cosa que llover.

13 comentarios:

Anniehall dijo...

Se intuye cierto atisbo de optimismo en esta entrada. Me alegro.

Teresa, la de la ventana dijo...

Aunque a veces no lo parezca, Annie, soy muy optimista. Pero a veces la realidad se impone, y te doblega.

Pero una siempre termina por levantarse. Y seguir andando.

NáN dijo...

Primavera, verano, otoño, invierno. Y vuelta a empezar. A veces se producen en nuestra vida en un tiempo muy corto, hasta en un solo día. Es bueno reconocer que somos naturaleza y estamos sometidos a los ciclos. Aceptarlos. Hoy toca llover y llover. Prepara los crecimientos.

(La obligación. Tampoco escribí nada de narrativa los meses que estuve fuera. Algunos necesitamos que nos obliguen).

José Antonio Peñas dijo...

Yo necesitaba la lluvia. No tengo nada contra el verano, pero todo en su medida. Ver caer el agua por los cristales y oír el golpeteo en el techo me reulta de lo más relajante. Además em anuncia que, después de todo, el año se está acercando a su recta final y pronto habrá que empezar un nuevo ciclo.

Y como también soy optimista, quiero creer que la lluvia va a arrastrar mucha mugre y el próximo ciclo será mejor. Luego la realidad decidirá, pero el derecho a soñar no me lo quita nadie.

Teresa, la de la ventana dijo...

A mí siempre me ha tirado el clima húmedo, NáN, lo de haber ido a caer en el secarral castellano es un error de cálculo... ante el que me rebelo en cuanto puedo.

En cuanto al cambio de ciclo, Peñas, pues no sé qué decirte. Hay quien ve el final en diciembre, otros en agosto. Otras son las circunstancias las que se encargan de cerrar unos paréntesis para abrir otros...

Pero la lluvia siempre es una buena señal, estoy de acuerdo contigo.

Alegría. dijo...

Aunque no viva tu día, conozco algunas de las emociones que detallas, y es precisamente por eso, por lo que no acierto a decirte nada, conveniente, aconsejable.
Tan sólo he llegado a casa, de esa visita a la que aludí brevemente, te he leído, y he corrido a escribirte, sin saber qué decirte.
Sólo quiero estar.
Y darte un abrazo. Deseo que descanses. Un beso.

el chico de la consuelo dijo...

Escribe, escribe, escribe no dejes de escribir, en tu blog, en tu cuaderno, en una tapia limpia...pero escribe; es el tiempo empleado, la ventana hacia fuera...aqui estamos tus fervientes seguidores para leerte.
Abrazos mil.

Teresa, la de la ventana dijo...

Estás, Alegría. Y a veces tampoco es necesario decir mucho más. Llega igual. Y se agradece infinito.

¿Has visto desde cuando lleva abierto este blog, Chico? Una barbaridad. He estado aquí en lo bueno y en lo malo. Creo que las cosas no ocurren del todo hasta que las escribo... Además, ver cómo la vida sigue ahí fuera, aunque a veces haga más dolorosa la propia situación, por contraste, también sirve para no perder la perspectiva. Me ayudáis mucho, y creo que lo sabéis. Gracias.

coro dijo...

Nunca choveu que non escampara, decimos aquí. La lluvia cae, cae, y cae, pero pasa, bienvenida es cuando viene, y también cuando se va, siempre va y viene. Como todo/s. La falta de hambre y la tristeza tan gráficamente contada me ha encantado. Un abrazo fuerte.

conde-duque dijo...

Y más que te vamos a obligar a escribir... Te vas a jartar.

Elvira dijo...

"cuando empiezas a no atreverte a soñar, empiezas a morirte por dentro" Totalmente de acuerdo.

Un abrazo, Teresa

Buscando novio sin morir en el intento. Lola Bluu dijo...

Hola!! he encontrado tu blog por casualidad y llevo un rato leyendo varias entradas y sin darme cuenta ha llegado la hora de cenar... vamos, que me has enganchado y voy a seguirte:)

Saludos!

Lola Bluu

Alegría. dijo...

Sólo un beso.