viernes, 15 de octubre de 2010

Reconstruyendo (otra vez)


Creo que lo que peor llevo es comprobar que no puedo engañarme, aunque lo intente. A pesar de que quisiera autoconvencerme de que, después de todo, podía conservar una cierta "normalidad" en mi vida, y actuara como si de verdad me lo creyera, en realidad sabía, sé, que no es así. Es complicado mantener esa doble línea de pensamiento: la certeza de que no puede ser y la obligación de intentar que sea. Sobre todo cuando la realidad se impone, y es más fuerte que cualquier otra cosa. Me apunté a yoga con un optimismo escéptico: un curso académico me parecía un plazo demasiado largo para comprometerme, pero bueno, siempre podía dejar de ir. Y así ha sido. El curso de escritura ni siquiera ha empezado, y ya está descartado que pueda dedicarle las tres horas fuera de casa que supone. Sí, cuando decidí matricularme ya sabía que la posibilidad de tener que dejar de ir estaba ahí, pero la experiencia previa de tener que aparcarlo todo no es un grado, al contrario. Es una bofetada dada sobre la piel todavía enrojecida del anterior guantazo.

Porque lo de menos son las actividades que dejaré de hacer. El yoga no ha conseguido apasionarme y escribir es algo para lo que ahora mismo tampoco mi cabeza está en el mejor de los momentos. Mis escasas salidas eran eso, escasas, así que la diferencia con no salir en absoluto va a ser bastante poca, pero suficiente como para que no pueda evitar cierta sensación de claustrofobia y confinamiento. Pero lo peor es comprobar de nuevo que vivimos en una especie de paréntesis extraño y artificial que, en algunos momentos, se parece mucho a la vida normal, pero no lo es en absoluto. Y cada vez que la ilusión explota, como una pompa de jabón frágil y delicada, es más difícil reconstruir de nuevo esa falsa normalidad, pero sigue siendo igual de necesario conservarla, aunque sólo sea una sensación que todos sabemos que es falsa, pero no hay opción: hay que conseguirlo. Aun sabiendo que, en cualquier momento, puede volver todo a saltar por los aires.

Recoger los trozos rotos, y volver a pegarlos.

27 comentarios:

miedoslibres dijo...

Abrazo......................

Doctora Anchoa dijo...

!Un besazo enorme!

Teresa, la de la ventana dijo...

Otro para ti, Pedro.

Gracias, resalá... ;-)

Di Vagando dijo...

Pero sigue escribiendo el blog. No sé qué decirte, me cuesta en la distancia. Un abrazo, di

Teresa, la de la ventana dijo...

Sí, Di, por aquí sigo, aunque sea sólo para lamentarme y dejaros tan tocados que no sabéis ni qué decir... En lo de no escribir apenas, me refería a escribir cosas de literatura.

Di Vagando dijo...

Lo sé, q escribir literatura es duro, y hay q estar disponible. Prcisamente mirando tu lista de blogs he caído en el del Pedro Lluch q habla mucho de literatura y he acabado en uno de sus post más leídos "Comer en conio" (pero sin ningún comentario, curiosamente) donde él explica con inmensa sabiduría precisamente esto: decir "comer el conio" de una manera q nos arreste es de lo q va la literatura. Estamos de nuevo en el debate forma-fondo, y si la literatura no es forma, no es nada.

No te lamentas. Este es tu blog, y escribes lo q quieres, como si estuvieras frente a tu cuaderno. A veces la vida es una putada, y ya ves q aquí no me he esforzado en buscar nada literario, es q quería insultarla, a la vida.

Más abrazos.

Teresa, la de la ventana dijo...

Claro que me lamento, Di. No hago otra cosa últimamente, y no me gusta, nada, pero lo malo es que no puedo hacer mucho más. Y no, no arregla nada, aunque al menos sirve para que me sienta menos sola, y también para que todo esto no me parezca un mal sueño fruto de mi imaginación. Porque a veces me pasa, la sensación es de completa irrealidad, todo es tan jodidamente difícil y tan injusto que me parece estar envuelta en una bruma rara, como la de las pesadillas. Pero no. Así es la vida a veces, una putada absoluta que te apabulla, que pasa por encima de ti. Y sí, es difícil distanciarse de una realidad tan poderosa para crear otras. Muy complicado.

Peque dijo...

Si esto sirve para que te sientas un poco acompañada, ya vale la pena, no?.
Un abrazo y otro y otro...

Teresa, la de la ventana dijo...

Por supuesto, Peque. Todos vosotros la valéis. No sois conscientes de hasta qué punto.

molinos dijo...

A ver si hoy me deja blogger poner un comment de animo y de compañia y a ver que chorrada se me ocurre que te saque una sonrisa...no sé que decirte, Teresa....un beso fuerte y aqui estoy, al pié del cañón.

El niño desgraciaíto dijo...

Muchos ánimos y un fuerte abrazo.

Teresa, la de la ventana dijo...

Gracias, Moli. Pero hay veces en que tampoco hay que decir mucho (ni se puede ni hace falta), es suficiente que yo sepa lo que sé. Que estáis ahí.

Disfrutad mucho de la boda, Niño. Gracias.

Jesús Miramón dijo...

No sé dónde escuché una vez una frase que se me quedó grabada, igual es una tontería absurda o un consuelo barato, no lo sé, aunque tal vez no, tal vez sea una de esas pequeñas verdades que acarician el corazón. Decía lo siguiente: «Lo que diferencia a las personas verdaderamente buenas es que ellas siempre tienen esperanza».

Un beso, Teresa.

Alegría. dijo...

Ayer te leí, pero iba con prisas para contestar. Ahora me pasa lo mismo.
No quiero dejarte escritas cuatro cosas, a todo correr; tampoco pretendo escribir nada particularmente extenso. Sólo pretendo disponer de tiempo, para medir lo que te digo, si lo digo y cómo lo hago.
Te entiendo bastante bien el sentimiento.
Ahora sólo, te dejo un beso, con la sensación de que no sé para qué escribo tánto, para sólo mandarte un beso.

Anusky66 dijo...

mientras te leía escuchaba a Luz Casal y "casualmente" cantaba " Se feliz".

....no te abandones a la calma , con la herida abierta.
Mejor olvidar y comienza una vida nueva,....

Ojala encuentres la forma de ser feliz ,mientras tanto aquí estamos para acompañarte en el camino.

un fuerte abrazo!!!

Teresa, la de la ventana dijo...

Llega un momento, Jesús, en el que la esperanza se ve engullida por la realidad. Y puedes jugar a engañarte a ti mismo un rato, sí, pero te aseguro que no funciona. Y te hace más daño que otra cosa.

Alegría... Siempre es un placer leerte, largo o corto.

Anusky, bienvenida. Pero me temo que una no se propone ser feliz como un objetivo. Más bien intenta salvar los obstáculos para ir viviendo momentos felices.

Jesús Miramón dijo...

Lo entiendo, Teresa, y lo siento, olvida lo que te dije. Lo siento.

Teresa, la de la ventana dijo...

Tranquilo, Jesús. Sé a lo que te refieres. Yo me he agarrado durante mucho tiempo a la esperanza, he tenido tiempo y ocasión para hacerlo en muchas ocasiones, y no es ningún mérito, va con mi carácter. Pero también sé que mostrarse esperanzado no lo es todo, porque hay factores que se imponen a ella, y las cosas no dependen de la voluntad ni el buen ánimo de uno.

José Antonio Peñas dijo...

Tampoco hay demasiadas opciones cuando las cosas no dependen de nuestras acciones, más allá de seguir adelante, y d emomento lo vas logrando (que no es poco)

Besos

coro dijo...

Un abrazo enorme, enorme.

Alegría. dijo...

Desde que salí esta mañana, no he vuelto hasta justo ahora, y casi me siento mal al contártelo. Ha sido inesperado, y realmente, nos hacía falta. Sólo que ría pasar por aquí, y dejarte un beso de buenas noches. Te abrazo. Mañana vuelvo.

Alegría. dijo...

Sólo siento que quizá, en algún momento, con la mejor de las intenciones, podamos decir algo que te dañe; algo que pasemos por alto, algo que obviemos, o a lo que no demos la importancia que justamente tiene. Imagino que tratas de entender nuestras limitaciones, pero ese sentimiento, me hace pensar mucho lo que te escribo, y deseaba que lo supieras, y quizás sea también por eso, por lo que en ocasiones, sólo puedo enviarte un beso y abrazarte...

Teresa, la de la ventana dijo...

Así es, Peñas. Hay que seguir, y se sigue.

Gracias, Coro. ¿Qué tal por Berlín?

Alegría, mujer, si me dices eso soy yo la que se siente mal ahora. Me encanta ver cómo la vida sigue ahí fuera, cómo disfrutáis, cómo las cosas os van bien. Claro que entiendo que no es fácil leerme, y menos aún decir algo al respecto. De ahí que a veces me sienta culpable por lloriquear en exceso, y que también entienda que quizás llegue un momento en el que dejéis de pasaros para evitar poneros tristes.

Peque dijo...

Un abrazo muy grande que te dure todo el día

NáN dijo...

Pues aquí estamos, Teresa. Sensibles y duros como camaradas.

No hay recetas, ni frases. Solo pasar y firmar; y que sepas que la firma es compromiso y cariño.

Fàtima T. dijo...

Voy pasando por aquí y dejándote abrazos. ¿Qué más puedo hacer? Podría decirte que recojo tus sentimientos y los comparto, que puedo entender cómo te sientes... Mandar señales a través de esta ventana que nos proporciona blogger para decirte que no estás sola. Internet no es un mundo virtual, quien acuñó este término no conocía el medio.

Un abrazo muy fuerte.

Alegría. dijo...

Buenos días-tardes. Estoy bien, y no me siento mal leyéndote, tranquila. Más bien lo que deseo es lo contrario: que no vaya a hacerte sentir mal en algún momento al escribirte algo.
Un beso grande grande de domingo soleado y casero.