martes, 12 de octubre de 2010

Tras la ventana


Y sin embargo, las cosas siempre pueden complicarse un poco más. Y lo hacen. A pesar de que hayas ido aprendiendo con el tiempo a no bajar la guardia del todo, lo inesperado siempre está ahí, agazapado y dispuesto a saltar de repente sobre ti, para sorprenderte y sacudirte con brusquedad. Volviendo a tirar por tierra el pequeño mundo que habías ido construyendo desde la última vez. Estrechándolo aún un poco más. Reduciéndolo a lo mínimo: a las paredes de tu casa, en el sentido más literal.

Y la ventana se convierte en algo más que un símbolo. Porque también es la frontera que te separa del resto. El mirador desde el que ves la vida pasar. La delgada línea que te aísla del mundo, que te encierra, una barrera que odias por lo que ya ha destruido y por lo que supone su existencia, pero que, al mismo tiempo intentas fortalecer, porque sabes que es un dique que retiene tu frágil universo tambaleante, salvándolo provisionalmente de la catástrofe. Aunque sepas que llegará el día en el que tendrás que atravesarla, cuando la realidad, en otra de sus sacudidas, más fuerte que las demás, termine por empujarte al otro lado.

25 comentarios:

Anniehall dijo...

Un abrazo enorme. Llevo dos días acordándome mucho de ti.

Peque dijo...

Pero hay que vivir el presente y sacar fuerzas para ello, aunque cueste un mundo merece la pena, para tí y para quien te quiere. Muchos abrazos.

Teresa, la de la ventana dijo...

Gracias, Annie.

Eso hago, Peque. Me adapto a lo que hay, según viene, y no, no es fácil. Y sí, claro que merece la pena, pero porque no tengo elección.

Alegría. dijo...

He escrito varios comentarios, y los he borrado.

Zozobra.
Vértigo.
Abismo.
Naúseas.
Terror.
Soledad.
Lluvia.
Volar.
Escapar.
Corte.

Eso es lo que he sentido.

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues yo ahora, después de leerte, Alegría, también me siento un poco culpable...

Por haberte transmitido tan "bien" buena parte de lo que he estado sintiendo en los últimos días.

El niño desgraciaíto dijo...

Un abrazo muy grande y mucho ánimo y fuerzas.

Alegría. dijo...

¡Ojalá pudiera mitigarlo!
Un beso para el lunes.

Doctora Anchoa dijo...

Muchísimos besos, Teresa.

Alegría. dijo...

Acabo de recordar, que no es lunes, así que vengo a reparar el error...

Cazurro dijo...

Un abrazo, Teresa.

Portorosa dijo...

Un abrazo muy fuerte, Teresa, muy fuerte.

Teresa, la de la ventana dijo...

Gracias a todos. De verdad.

Contar lo que te pasa es una manera de compartirlo, Alegría. Y puede ser genial esa generosidad que se expande a tu paso cuando lo que te pasa es bueno. Lo malo es cuando, como está pasando conmigo últimamente, no son buenas noticias. No puedo evitar sentirme fatal por preocuparos, y me pregunto si no será mejor que me calle...

Elvira dijo...

No te calles, es bueno soltarlo, y te escuchamos con cariño. Espero que te llegue un poco al menos. Besos

Teresa, la de la ventana dijo...

Elvira, fijate si me llega que las primeras lágrimas que he soltado estos días han sido leyendo algo que me ha dicho uno de vosotros...

Alegría. dijo...

Sé que es una manera de compartirlo.
Teresa, aceptando que los demás entienden lo que desea o no contar, hasta dónde desea dar detalles, cómo interpreta éstos, y todo lo que conlleva la intimidad, la dignidad y la reserva propias, yo creo que uno siente la necesidad de compatir, precisamente, cuando los momentos no son buenos. Lamentablemente, no se soluciona nada, pero creo que una parte de ese dolor, hace que salga y se nos quede algo menos, dentro.
Es difícil ayudar en estas circunstancias, sólo somos desconocidos que no se ven, pero algo me dice, que dentro de cada uno, todo esto, sirve para algo, y ahora hablo de mí.
Muchas veces, cuando uno se encuentra sin salida, encuentra consuelo en unos brazos que la acogen, simplemente.
Espero no haber hablado más de lo que me corresponde. Si lo he hecho, discúlpame.
Te abrazo.

el chico de la consuelo dijo...

como te calles,todos tus seguidores ejerceremos la violencia cibernética contra ti.Un abrazo y más te vale que sigas escribiendo.

Teresa, la de la ventana dijo...

Cuando todo se tuerce tanto, nada ayuda y todo vale, Alegría. Yo soy la primera que se rebela ante lo injusto de todo lo que nos está pasando, y me siento incapaz de hacer más, pero es que no se puede. Lo mismo pasa con la ayuda que te pueda venir de fuera. Aunque sea de manera tan etérea y de gente aparentemente lejana. Sé que no es fácil ser testigo de las penas de los otros, es por eso que me siento un poco peor por haceros sentir mal a vosotros... Y al mismo tiempo, sé que si termino por asomarme a la ventana, si al final soy egoista y lo hago, es porque es necesario. Y si vosotros seguís viniendo, a pesar de saber lo que, desgraciadamente, vais a encontrar, también será por algo.

Sólo me faltaba que os amotinárais, Chico... Tranquilo, por aquí seguiré.

Alegría. dijo...

El único mal que es insoportable, es el que soporta el que lo padece y las personas más cercanas que le quieren. Todo lo demás, no es equiparable en ningún aspecto. Es imposible hacerse a la idea, a menos que ya hayas pasado por una situación análoga.
¡Ojalá encontréis momentos de paz! Te lo deseo.
Un beso.

Rojo dijo...

Niña... ¿qué puedo decir? mucha, mucha energía.
Sobre lo que comentas... menuda gente seríamos si dejáramos de leerte por miedo a enfrentarnos a algo triste. Te leemos por TI y por la enorme persona que eres, en tus alegrías y en tus tristezas.
Para lo que quieras, aquí estamos.

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Ya te lo dije una vez. No se que más decirte. En pie y lista para el siguiente.
Me has recordado mucho a la hija del coronel Munro dentro de la cascada preguntando al último Mohicano "¿es el fin del mundo verdad?". No, no era, no es el fin del mundo.

Teresa, la de la ventana dijo...

Hay momentos para todo, Alegría. Eso es lo malo, esa noria emocional y anímica en la que tan pronto te encuentras arriba como de golpe caes contra el suelo. Y eso es algo que, a la larga, termina pasando factura. Cada vez cuesta más levantarte y recomponerte.

Gracias, Rojillo. Pero a este paso, os voy a jartar...

Claro que no lo es, Gonzalo. Lo sé de sobra. Sé que vendrán tiempos aún peores, eso lo tengo clarísimo, pero no se acostumbra una nunca y cada peldaño es más jodido de bajar que el anterior. Y nunca será el fin del mundo. Aunque la sensación sea muy similar, la vida seguirá. Siempre lo hace.

Peque dijo...

Pero hay que echar los restos, que lo peor en este mundo es arrepentirte por algo que debiste hacer y no hiciste. Tú estás haciéndolo bien, no lo dudes, estar y ser es lo más importante. Lo que venga luego ya se afrontará cuando venga, no hay otro modo. Un beso enooorme y un gran abrazo.
Sigue contando lo que sientes y siente nuestra compañía para cuando la necesites.

Alegría. dijo...

Sólo vengo a dejarte un beso.

Teresa, la de la ventana dijo...

Claro, Peque, pero que viva al minuto no significa que pueda evitar pensar en lo que pasará en el futuro. Es imposible.

Gracias, Alegría.

Peque dijo...

He pasado a verte, un abrazo.