lunes, 31 de enero de 2011

De cómo cargarse los mejores propósitos

Me he venido a la biblioteca para retomar la escritura de lo que quiere ser mi primera novela. Con tan buen tino que se me ha olvidado el usb donde tengo los dos primeros capítulos. Y con la "suerte" de que hayan puesto wifi y uno pueda conectarse con sólo poner su número de socio. O sea, que para este viaje no necesitaba alforjas. Estoy haciendo lo mismo que hubiese hecho de haberme quedado en casa, es decir, leer blogs ajenos, escribir el propio, contestar correos... y no escribir nada de la novela. 

Pero una tiene que asumir lo inevitable, y yo sé que jamás podré ser una buena teletrabajadora, al menos no literariamente. Necesito vestirme, salir de casa, andar un poco, llegar a un sitio donde no pueda hacer otra cosa que eso a lo que he ido, ver a otra gente que también hace lo que debe (en su caso, estudiar como locos, no en balde mañana empieza febrero). Lástima que haya empezado con tan mal pie. Pero bueno, supongo que lo del wifi también tiene su parte buena, porque me permite acceder a los diccionarios y consultar en la red cualquier cosa que me surja mientras escribo. Y doy fe de que las cuatro veces que he conseguido escribir en la biblioteca he escrito, sí, pero me he sentido atada de pies y manos al no poder mirar una duda ortográfica o al intentar comprobar la autoría de una cita que me sonaba demasiado bien para que fuese sólo mía.

Podría empezar el capítulo tres, por supuesto, pero confieso con vergüenza infinita que no puedo porque no recuerdo cómo demonios terminé el capítulo dos. Hace tanto que no escribo que estoy convencida de que releer lo ya escrito me llevará a reescribirlo, y a empezar de nuevo. Así que más me vale retomarlo de una vez por todas, o un día tendré diez capítulos y me moriré de angustia cuando los lea, no me gusten y tenga que darle una vuelta otra vez a todo. Y aquello será el cuento de nunca acabar...

3 comentarios:

José Antonio Peñas dijo...

Bienvenida al club: yo llevo dos años con mi libro y tres semanas intentando reunir fuerzas y tiempo para continuar con la escritura del último capítulo (al menos documentación ya no, que me ha llevado todo el puñetero otoño pero ya tengo todo el material)

Anónimo dijo...

Me encanta que vuelvas en todos los sentidos.
Vicent.

Teresa, la de la ventana dijo...

Me decía mi hermano el otro día que no se explicaba cómo, por ejemplo, soy capaz de organizarme los menús y respetarlos, y no consigo escribir con la misma disciplina en casa. Y no supe qué decirle, porque es cierto que soy caótica y germánicamente organizada al mismo tiempo. Por cierto, Peñas, al final he vuelto por la tarde CON el usb y, por supuesto, he escrito. Y bastante.

Parte del gusto por volver es que te reciban con alegría, Vicent. Gracias.