martes, 22 de febrero de 2011

Agridulce

Cuando hoy me he levantado, lo primero que he hecho ha sido subir la persiana y mirar fuera. Un gesto casi automático en cualquier otra fecha del año, pero no ahora. Porque desde hace varias semanas, mi primera acción del día es comprobar cómo mi mimosa cada día está más bonita y tiene más y más flores abiertas. Algo que me ha puesto una sonrisa en la cara de forma instantánea.

Y sin embargo, no he podido evitar un guantazo de tristeza al mirarla, tan luminosa, tan llena de vida (a pesar de mi poca "mano verde"...) , porque él no ha podido verla así.

Y porque yo siempre supe que no la vería.

7 comentarios:

Maga dijo...

Disfrutar de tu mimosa, es también una de esas pequeñas cosas que te hace feliz, y a mí me parece una gran suerte.
Aunque te haga sentir tristeza que él no la pueda ver, es un gesto precioso que lo recuerdes.
Su energía está contigo, y de alguna manera el que te acuerdes de él, hará que también le llegue.
Disfrutar de las pequeñas cosas, es un "don", y no todo el mundo tiene acceso a él.
Es muy especial, que compartas estas reflexiones, y ayuda tela!!!

Aspective dijo...

Está preciosa. Tu mano es mágica.
Ánimo

Alber dijo...

Hola Teresa. La mimosa está estupenda (que recuerdos esos ramos de mimosa que mi abuela cortaba y le traia a mi madre para poner en el patio...). No se quien sera ese "el" del cual hablas y que no podrá ver tu mimosa, pero bueno, seguro que esté donde esté será consciente de todo lo que te rodea, te inspira y te hace sentir bien. Y por ultimo, veo que te mola el cine francés. Por si te interesa, me ha dicho mi novia que han hecho un remake a la italiana de "Bienvenidos al norte", con todo igual igual, solo que trata de un milanés (me lo imagino todo pijo y te de punta en blanco) que lo mandan a la Campania (la Italia más campechana y tradicional, cuna de la Mafia). no se como estará, pero solo por el hecho de ver como han italianizado una peli tan divertida, creo que merecera la pena. Si me puedes recomendar buenas pelis francesas te lo agradeceré...todo sea por dar de lado a las naves espaciales y los bichos azules!!!

Teresa, la de la ventana dijo...

Compramos esa mimosa en septiembre, fue la última vez que fuimos juntos a comprar algo. Yo llevaba queriendo una mimosa desde que nos mudamos, pero él no lo veía, decía que hacía demasiado frío en invierno para que funcionara.

Ya ves, Maga, se equivocó.

Será por las ganas que tenía de verla florecer, Aspective. La debo haber cuidado bien, y ella lo ha notado.

El es mi marido, Alber. Murió hace tres meses. Allá donde esté debe estar alucinando al ver que la mimosa no se ha secado, porque yo nunca he sido buena con las plantas (eran cosa suya), pero mira.

Vi el trailer de la versión italiana de "Bienvenidos al norte", y tiene buena pinta, aunque yo tengo el lastre de haberla visto en francés, y claro, las coñas lingüisticas, de acento y eso, no las voy a encontrar en la italiana... En cuanto a pelis francesas, uf. No sabría decirte ahora mismo. Pero hace poco vi una curiosa, con Gerard Depardieu: "Mis tardes con Marguerite".

José Miguel Ridao dijo...

Vaya, yo he sentido el guantazo también. Tu entrada es todo un homenaje, como la mimosa. Un abrazo fuerte.

Teresa, la de la ventana dijo...

Sólo es una de esas cosas pequeñas, Ridao, las que más carga emocional tienen, y por la misma razón las que más daño hacen. Porque están por todas partes. Fuera, en la terraza. Pero también dentro.

Reyes dijo...

Vaya.
No sé qué decir.
Besos.
(y la perrilla?? Viene o no viene?)