domingo, 20 de febrero de 2011

Se hace camino al andar, o eso dicen (I)


Hago mío el Decálogo del Caminante, de Manuel Pimentel, el antiguo ministro que ahora se dedica a otros menesteres (creo que tiene una editorial, y escribe artículos y novelas). Lo leí hace meses, en un momento en el que estaba totalmente atrapada, incapaz de hacer nada, y menos aún caminar. Ahora que de nuevo puedo hacerlo, cuando lo único que tengo en mis manos es eso, mi libertad, vuelvo sobre ellas. Son diez máximas llenas de sensatez y sentido común, que creo que pueden ser útiles para andar por la vida sin dejar pasar las oportunidades para ser un poco más felices. 

Uno:
 Ten sueños, metas e ideales. Conceden sentido a tu andar, y marcan el norte a tu brújula vital. Justifican el esfuerzo que realizas. La sensación de acercarte a ellos te proporcionará felicidad en tu camino.

Cuando tus sueños se caen y se rompen en mil pedazos puedes hacer dos cosas: agacharte y recoger los trozos, para pegarlos con pegamento, o barrerlos y tirarlos a la basura. En mi caso, he hecho lo segundo. No es posible recomponer lo que se rompió, porque faltan muchas piezas del puzzle. Lo que saldría si intentara pegarlo sería algo cojo, inservible, grotesco. Así que, ahora mismo estoy con el recogedor en la mano, ya vacío. Aún no tengo claro qué voy a hacer con mi vida. Pero sé que tengo que hacerlo. Y lo haré. Aunque hora mismo mi meta sea encontrar una meta.

(Continuará, evidentemente...)

12 comentarios:

Gonzalo dijo...

Yo aun no se que opcion escoger.

Teresa, la de la ventana dijo...

Es que no es fácil elegir, Gonzalo. Es muy duro renunciar a lo que deseas y enfrentarte al vacío, a la incertidumbre.

Pero seguro que terminarás escogiendo lo más adecuado.

Rojo dijo...

Mmmmh. Lo de tirarlos a la basura me suena un poco radical. Personalmente tiro a la basura lo que no quiero volver a ver ni en pintura.

En el caso de sueños que no pudieron ser o que se me han roto, pero que me hicieron feliz, prefiero mi vieja lata de recuerdos que guardo en el armario, con mi carnet de periodista del instituto, mis billetes de avión de mis primeros viajes...

Cosas que algunas veces me gusta hojear para sonreir un poquito.

Teresa, la de la ventana dijo...

Yo también tengo esa lata, Rojo. Pero los sueños de los que hablo hoy no caben en ella. Porque no son pequeñas cosas que dejaste por elegir otras, sino algo mucho más grande, y sobre cuyo cataclismo no has tenido ni voz ni voto.

Y es muy dificil construir sobre escombros. Complicado y tristísimo.

Maga dijo...

En la vida, por más que mareemos la perdiz, buscando explicaciones, la mayoría de las oportunidades o lecciones nos llegan en el momento.
Y eso me pasó a mí con este blog, justo cuando vivías toda la dureza de la enfermedad de tu marido, yo acababa de separarme, y aunque indiscutiblemente no es el mismo dolor, también esto era difícil de afrontar.
También opté por la opción B (que totalmente la comparto contigo)
Estoy empezando en otra ciudad, desde casi desde cero…, es como aprender a andar de nuevo.
A pesar de dar algunas caídas, me quedan fuerzas para volver a levantarme.
Tu artículo, cala hondo…
Gracias por tu ejemplo y valentía, porque no es fácil, no lo es!!!

Teresa, la de la ventana dijo...

Sea o no sea el momento, "es" el momento, Maga. Tiene que serlo, y esa es parte importante de su dificultad.

También es cierto que solemos descubrir en nosotros fuerzas que desconocíamos. Quizás sea lo único realmente bueno de todo esto. Que se crece.

Victoria dijo...

Cómo tu dices, es el momento. No se trata de si o no, es si o si. Mi vida también ha dado un giro brusco y me he encontrado con un camino donde no hay lineas rectas. Seguro que cogeremos el camino apropiado, de algo nos tiene que servir la experiencia. Un saludo Teresa.

Teresa, la de la ventana dijo...

Claro que sí, Victoria. Todo sirve. Y lo importante es no bloquearse, no pararse en ningún momento.

Speedygirl dijo...

Qué valiente hay que ser para dejar el recogedor vacío!

Teresa, la de la ventana dijo...

Cuesta, Speedy, no te creas, suena mucho más fácil de lo que en realidad es.

Jesús Miramón dijo...

Yo desde la distancia, leyéndote, tengo la sensación, tal vez más que sensación un fuerte presentimiento, de que lo estás haciendo muy bien.

Teresa, la de la ventana dijo...

Tú que me quieres bien, Jesús... ;-)