sábado, 19 de febrero de 2011

Mañana de sábado


Para no perder mi francés, ése que practicaba antes a diario y que ahora sólo uso cuando me llama por teléfono mi familia política, he empezado a bajarme podcasts de programas de radio de la Douce France (como éste o éste), y me los meto en el teléfono. Es lo estoy haciendo ahora mismo. Se están copiando unos cuantos. Hoy llueve, mansamente, pero con pinta de no ir a parar en todo el día, y me apetece dar una vuelta con el paraguas, el grande, uno de cuadros escoceses en tonos rojos que tengo, de los últimos que se encontró mi padre en el taxi antes de jubilarse. Es un paraguas grande y amoroso, resistente, que tapa bien y dan ganas de ponerse un chubasquero y salir a la calle sólo con mirarlo. A mí ni me ha hecho falta hacerlo hoy, porque ha bastado subir la persiana de mi habitación y ver lo gris y húmedo que se presentaba el día para tener ganas de irme a pisar charcos. Me iré andando por el parque de París (¿qué mejor sitio con semejante banda sonora?), todo hacia arriba, hasta llegar a la "frontera" de mi pueblo con el de al lado: una pasarela en la que, de un lado estamos aquí y del otro ya es allí. La vuelta, pasando por la biblioteca, para echar un ojo a los periódicos. Un paseo largo, suficiente para despejar mi mente y volver a casa con frío, con ganas de calorcito hogareño y sabiendo apreciar aún mejor la suerte que tengo, después de todo.


Update: 11:08: Ya he vuelto. Soy demasiado madrugadora: la biblioteca aún no había abierto, así que he cogido el camino a casa. He dado un pequeño rodeo para hacer más largo aún el paseo, y ahí estaba él. Un billete de cinco euros. En el suelo, doblado por la mitad y empapado. Esperándome, porque él, al contrario que yo, sabía que la biblioteca no abría hasta las once. No voy a retirarme a las Islas Caiman, pero me ha hecho ilusión, soy así de simple. ¿Tengo o no tengo buena suerte?

17 comentarios:

Rojo dijo...

Diría que está siendo una mañana perfecta :)

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues lo cierto es que no está estando nada mal, Rojillo... ;-)

Victoria dijo...

Debajo de un paraguas puedes pasar inadvertida, invisible. Me encantan los días grises y lluviosos y no me conformo con mirarlos a través de la ventana, tengo que participar en el espectáculo serpenteante que ofrecen los colores de los paraguas. No en vano nací en noviembre.
Un saludo Teresa.

José Antonio Peñas dijo...

Debo confesar que echaba en falta la lluvia, los cielos grises, el frío... si quisiera inviernos secos y soleados me iría a vivir al Sahara, a mí dade cambios de estaciones que se noten, árboles desnudos que dejen el suelo lleno de ojos y, si no es mucho pedir, alguna nevada para volver a sentirme crío.

Teresa, la de la ventana dijo...

Yo tengo alma nórdica, Victoria. Me encanta el tiempo gris y húmedo, el verde y la bruma. Soy una gallega traspapelada, seguro.

Estoy contigo, Peñas, me repatea que cuando llueve se diga que hace mal tiempo. Especialmente cuando lo hace cuando debe.

Gonzalo dijo...

Circunscribiéndonos a la mañana del sábado desde luego tienes mas suerte que el o la que perdió el billete.

Teresa, la de la ventana dijo...

Ya me sentía afortunada antes de encontrármelo, Gonzalo.

Freeman dijo...

Bonita forma de empezár el dia...Como dice el refrán : "a quien madruga, Dios (o la providencia) , le ayuda". Considera los cinco euros como una señal.. y disfruta de la lluvia y del maravilloso olor a tierra mojada .
Un saludo!

José Antonio Peñas dijo...

Eso lo comentaba hace la torta de años el Perich, en una de sus chistes de preguntas, que en este caso era ¿Porqué son tan gilipollas los hombres del tiempo?

Dibujaba un meteorólogo en la tv, señalando un mapa de isobaras y explicando:
– Y, tras estas abundantes lluvias que han refrescado la atmósfera, regado los bosques, apagado varios incendios, llenado los pantanos y alejado el peligro de la sequía, ¡por fin vuelve el buen tiempo!

Teresa, la de la ventana dijo...

Jajajjaa... muy bueno, Peñas. A mí me parece de lo más injusto identificar el buen tiempo con el sol. Los franceses son mucho más exactos con eso. A un día soleado no lo llaman "bueno", sino "bonito" (Il fait beau).

Miguel Baquero dijo...

Igual es una señal. No te diré aquello de que a quien madruga dios le ayuda, porque más madrugó el que lo perdió, pero igual es una señal de que a partir de ahora el camino va a esta lleno de pequeñas alegrías de 5 euros ;-)

Babunita dijo...

Ohh, ya verá cuando su pariente de cuatro patas la acompañe... Le puede salir alergico al agua, como Hooker, que siempre va sorteando los charcos, debajo del paraguas o en su defecto por debajo de los aleros de los tejados o como yo que busco los charcos para remojar los tobillos y oler a perro, perro.

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues quien sabe, Miguel... Ojalá... ;-)

Calla, calla, Babunita, estoy deseando, aunque luego me quejaré porque volverá mojada y me manchará toda la casa.

el chico de la consuelo dijo...

Será porque estoy en modo protestón pero ya solo recuerdo el francés de brassens, y solo añoro pasear de madrugada, borracho empapado bajo la lluvia.

Teresa, la de la ventana dijo...

Brassens no es de mis favoritos para escuchar bajo la lluvia, Chico. Pero no está mal, para andar en modo protestón, no...

Babunita dijo...

Ehh Teresa, ya que está con el ajuar, dice mamy que le diga que en los chinos venden unas toallas de microfibra estupendas, que la puede llevar en el bolsillo y secarnos las patas y bajillos justo antes de que entremos en casa como una tromba y lo dejemos todo perdido...

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Yo creo que el billete ha sido un premio por madrugar el sábado para ir a la Biblio...