lunes, 21 de febrero de 2011

Se hace camino al andar, o eso dicen (II)


(Continuación del Decálogo del Caminante, de Manuel Pimentel)

Segundo: Que esa meta te estimule, que no te aplaste. Metas más allá de tus posibilidades pueden frustrarte. Por el contrario, metas demasiado cortas pueden acomodarte y hastiarte. Deben conseguir que te esfuerces para dar lo mejor de ti, pero no amargarte ni alienarte.

Tengo claro que no voy a exigirme imposibles. Podría hacerlo, pero no, no es el momento. Incluso yo, tan acostumbrada a la fuerte marejada, ahora mismo necesito deslizarme por aguas mansas, que me lleven, sin que yo tenga que remar apenas. No me resultará difícil, porque no soy ambiciosa. Me gustan las pequeñas cosas, las que están a mi alcance. Cualquier bobada me ilusiona, y necesito muy poco para ponerme contenta y sentirme afortunada (a veces basta con cinco euros...). Lo cual facilita mucho todo, la verdad.

1 comentarios:

Gonzalo dijo...

Nunca me habian llamado bobo de una manera tan delicada...