sábado, 26 de febrero de 2011

Se hace camino al andar, o eso dicen (V)

(Continuación del Decálogo del Caminante, de Manuel Pimentel)

Quinto: Apóyate en el bastón de tu talento, guíate por la brújula de tus sueños e ideales, y planta tus botas sobre la realidad. Los viejos caminantes saben que para llegar lejos deben marchar paso a paso, mirando al suelo para no tropezar, pero elevando la mirada a las estrellas para marcar el rumbo a seguir, Que tu inteligencia e intuición te ayuden a escoger la ruta más adecuada en las muchas bifurcaciones que se te presentarán cada día.

Por supuesto, hasta para soñar hay que ser realista, a menos que quieras vivir en una continua decepción frustrante. Toda la vida he sido práctica, hasta para ilusionarme. Un mecanismo interno regula mis impulsos de soñar imposibles, siempre ha estado ahí, desde que recuerdo. Supongo que en parte viene dado genéticamente (vengo de gente de campo, sencilla, modesta, sabedora de su situación, con los pies en la tierra), y en parte por mi manera de ser. Cada logro que he conseguido en mi vida lo he disfrutado, sí, pero siempre con la sombra de algo parecido a la culpabilidad planeando sobre mí. Como si yo no lo mereciese, o estuviese usurpando esa suerte a alguien, y de un momento a otro, más tarde o más temprano, alguien viniera a reclamarme y a decirme "Eh, tú, idiota, ¿qué te habías creído? Trae para acá, eso no es para ti". 

Y sin embargo, muchas noches me duermo soñando despierta. Metiéndome a mí misma en muchas situaciones e historias que nunca ocurrirán, pero quién sabe. Cosas más raras se han visto. Cosas más raras he vivido, después de soñarlas...

3 comentarios:

Maga dijo...

Pues chica, es una suerte sentir así..., porque tener los pies en la tierra requiere gran tesón y voluntad, y no todo el mundo tiene esa fuerza.
Es verdad, que a veces podemos soñar porque es maravilloso, pero sin perder el equilibrio...
Hoy he visto una pelicula francesa muy especial, y puede reflejar un poco esto: Des Hommes et des Dieux, me ha encantado.

Miguel Baquero dijo...

Yo también tengo esa sensación muchas veces, que en cualquier momento alguien va a venir a pedirme cuentas. Muy bien expresado.

Teresa, la de la ventana dijo...

No sé, Maga, siempre he sido así.
¿Esa peli es la de los frailes asesinados?

Es una sensación bastante mala, ¿verdad, Miguel? Porque no te deja disfrutar al 100%. Pero igual que lo de tener los pies en la tierra, yo no la puedo evitar.