lunes, 7 de marzo de 2011

Primera semana con Lea



Hoy hace una semana que Lea llegó a casa, y la verdad es que lo ha revolucionado todo. Está claro que si algo me hacía falta era algo (o alguien) que cambiara radicalmente mis rutinas, y ella lo ha hecho. Para empezar, apenas he salido: me daba cosa dejarla encerrada durante horas, así que mis entradas y salidas han sido mínimas, una hora, máximo dos, y en vilo, deseando estar de vuelta. Aprensiones de ama perruna primeriza, supongo. Pero la verdad es que estos días han sido todo menos aburridos. Me he pasado las horas muertas mirándola dormir en su cama, o leyendo con ella dormida en mis piernas, que también le gusta mucho. Es terriblemente juguetona, hasta el punto de ponerse muy nerviosa y empezar a morder fuerte manos, pies y pantalones, sobre todo. Y ahí... ya no. Cuando se altera tanto, la dejo en la cocina durante un ratito, apenas diez minutos, y cuando abro de nuevo la puerta está tumbada debajo de las sillas de la mesa, calmada y zen, como si no hubiese roto nunca un plato. No le digo ni mu, simplemente abro la puerta y vuelvo al salón. Ella me mira, y me sigue, despacito, con muchos modos. Y la crisis anterior es historia.

El balance de mi primera semana con perro no puede ser más positivo. Sólo lloró los dos primeros días, y me hizo levantarme de madrugada. Ahora duerme del tirón, o no, no se si se despertará y jugará sola, pero el caso es que no hace ni un ruido hasta las siete y media, que es cuando yo me despierto, que parece que estemos sincronizadas. Lloriquea un poco, se calla, llora, ladra, hasta que yo empiezo a levantar persianas y a abrir puertas. El tema higiénico lo vamos controlando, creo que bastante bien para el poco tiempo que lleva en casa. Si está en la cocina, hace pis en su empapador, si no, si está en otra habitación se despista bastante y no sabe volver sola a la cocina, por lo que todavía se le escapa alguno fuera. El tema de las aguas mayores también empieza a asociarlo con la cocina, y lo hace casi siempre allí, así que creo que cuando tenga que salir a la calle, tendrá prácticamente dominados ambos campos...

Ayer salió por primera vez a corretear un poco en el exterior, en la terraza, ya que aún tiene la calle prohibida. Pero hacía bueno, así que la solté fuera, al sol, y había que verla correr como una locuela, y olfatearlo todo, como si le hubiese dado un aire. Ahí no mordisqueaba nada, todo era correr, beberse el agua de los charcos, oler todos los rincones y volver a correr. La monda, vaya.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Verás el primer día que la saques a la calle: eso sí es un espectáculo. Sales con un solo cachorrito pero con todo lo que se mueve intentando oler e investigar absolutamente todo parece que lleves una docena.

(Soy José Antonio, no sé que pasa que el identificador de cuenta de Google no tira)

Teresa, la de la ventana dijo...

Hace un rato la he puesto el collar por primera vez para que corriera con él en la terraza. ¡No paraba de rascarse! Pero bueno, se lo he dejado unos minutillos que iré aumentando poco a poco, para que cuando salgamos a la calle ya ni lo note.

Anónimo dijo...

Yo tengo una cachorrita de Golden Retriever desde hace dos meses (ella ya tiene cuatro) y entiendo perfectamente cómo te sientes. El cambio en tu vida y sobre todo en tu estado anímico es espectacular y estupendo.
Me alegro por ti.

Teresa, la de la ventana dijo...

¡Los Golden son preciosos! Sí que es un cambio, pero radical, gracias a que ahora tengo todo el tiempo del mundo y puedo disfrutarla a tope.

¡Bienvenido, anónimo-Golden!

Maga dijo...

Esta muy linda!!!, parece un peluche...
Me encanta todo lo que cuentas, porque me acuerdo de los dos perros que he tenido.
Yo a los mios les hablaba muchísimo, y de verdad que comprendían.
Cuando salía y ellos no podían venir, siempre les decía: "El perrito se queda, pero vuelvo enseguidita", y curiosamente se tranquilizaban.
Desde luego, quien no ha convido con un perro/a, no sabe lo que se pierde..., porque al menos para mí ha sido un auténtico regalo.
Ahora no tengo una situación favorable, pero me encantaría en un futuro volver a tener compañia perruna.
Tengo un par de amigas con perro, y los disfruto bastante.
Pásalo tope, que crecen muy rápido!!!

Teresa, la de la ventana dijo...

La verdad es que todo es muy emocionante, Maga, no sé si porque es la primera vez, o porque es así. Me alegro mucho de haber tomado la decisión de hacerme con un perro, sí.

Montse dijo...

Es muy especial el vínculo que se cea entre el hombre y el perro, nos viene de los albores de nuestra existencia. Nos buscamos entonces, nos encontramos y hemos evolucionado juntos. Enhorabuena a las dos. Lea es una preciosidad y se la ve muy lista.
Me gustaría poner sobre la mesa la problemática que originamos a los perros que abandonamos. Nuestros refugios están a rebosar de seres que un día nos quisieron y nosotros no los tratamos bien. Acordaros de ellos el día que busquéis o sepáis de alguien que quiera un animal de compañía. Son animales muy agradecidos ya que normalmente disponen los refugios de un cuerpo de voluntarios que ayudamos a que vuelvan a confiar en nosotros.

Luna dijo...

Hola, Teresa:
Si me permites dos o tres, pequeños consejos, te los doy.
- No dejes a Lea (bonito nombre) beber en los charcos. Si se lo consientes, lo hará siempre, incluso en la calle.

-Si cada vez que haga pis o cacas en su sitio, le dices ¡ muy bien! y le das un pequeño premio (un trocito pequeño de jamon de york o algo parecido) no volverá a hacerlo fuera y cada vez que lo haga, irá a buscarte para que recibir el premio y la jalees.

- Si cada vez que haga algo que no deba, estiras el dedo índice y le rozas la trufilla, diciendo No. Lo entenderá perfectamente a la tercera vez.

- Debes jugar con ella a esconderte para que te busque y te encuentre. Lo que aprenda en los primeros meses, es clave para su seguridad.

- No le chilles nunca cuando haga algo mal y la tengas que llamar ¿ Cómo vamos a ir al lado de alguien que nos chille?

Besos y es una preciosidad de perrita

Teresa, la de la ventana dijo...

Muchas gracias por los consejos, Luna. La verdad es que soy novata total, y todo lo que me digáis me viene bien.

Cuando muerde las cortinas o mi pie y no lo suelta (y vaya si duele...), da igual que le diga que no, pasa total. Al final, tengo que cogerla del pellejo, hasta que suelta, y como vuelve a insistir, termino encerrándola un rato hasta que se calma y se le olvida lo que estaba haciendo. No sé si es el mejor de los métodos, pero al menos se tranquiliza y ya no lo hace... hasta la vez siguiente.

Juanjo ML dijo...

¿Lea es un Westy? son preciosos, cariñosos pero muyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy cabezotas, el mío se llama Tito y acaba de cumplir cinco añazos, es mi hijo perruno.

Si la foto no me engaña ya te irás dando cuenta. Por cierto vete preparando a darte buenas caminatas con ella porque las vais a necesitar, tendrás que cansarla un poco :)

Teresa, la de la ventana dijo...

Sí, Juanjo. Es una Westy. Y es una cabra loca, ya lo está demostrando aunque aún no tenga los 3 meses. Tiene unos arranques de ponerse a correr sin control así, de repente, que dan mucha risa. Y puede ser muuuuuy pesada cuando le da por morder fuerte los pies o los pantalones. Aún no puedo sacarla, pero estoy deseando.

Juanjo ML dijo...

Te espera un año y algo divertido, luego se calman un poco. Como buenos Terrier que son tienen malas pulgas pero con los suyos se hacen querer. La vas a disfrutar muchísimo!!!