lunes, 11 de abril de 2011

Caprichos


capricho.
(Del it. capriccio).
1. m. Determinación que se toma arbitrariamente, inspirada por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante y original.
2. m. Persona, animal o cosa que es objeto de tal determinación.
3. m. Obra de arte en que el ingenio o la fantasía rompen la observancia de las reglas.
4. m. Mús. Pieza compuesta de forma libre y fantasiosa.


Real Academia Española © Todos los derechos reservados

 No soy caprichosa, o sí, porque caprichos, de los de la primera acepción del RAE, tengo, pero muy de tarde en tarde, y como son tan poco frecuentes, cuando aparecen, me los doy. Porque me digo que la vida es demasiado corta y porque puedo permitírmelos. No porque me sobre el dinero, sino porque hasta para tener antojos soy austera y comedida. Cuando de repente me entran ganas de tener algo, pocas veces se trata de un objeto caro y sofisticado. No me sale. Las cosas lujosas están ahí, y yo las veo, y algunas me gustan, pero no las deseo. Debo estar programada para que mis ambiciones, incluso las antojadizas, sean razonables y dentro de los límites de la cordura. O la genética pesa más de lo que nuestra parte consciente es capaz de ver. El caso es que yo no me libro de los ataques de consumismo innecesario, y un día me levanto, miro los puntos que tengo en mi operador de teléfono móvil y esa misma tarde me voy a por un teléfono nuevo. Porque sí. Por puro antojo.

Porque mi uso del móvil es mínimo. Llamo poco, y me llaman menos. Pero lo utilizo bastante para oir la radio, o escuchar música y podcasts. Es un aparatejo que más que comunicarme con el mundo, me acompaña en mis ratos de soledad. Podría haber cogido uno mejor, pero éste me basta y sobra, porque no llego a sentirme culpable por la extravagancia de comprarlo sin necesitarlo de veras, está dentro del capricho razonablemente loco. Estoy contenta con él, aunque he sido incapaz de conectarlo al wifi de casa y este incidente sólo ha servido para ponerme triste y aguar bastante la alegría de la compra. No por la conexión, que en realidad no la necesito, sino porque ésta es una de las cosas que tanto temí que pasaran, y ya ha pasado. Era él quien llevaba toda la cosa técnica informática (era su profesión, de hecho), y yo me limitaba a usarlo. Ayer me tiré todo el día tocándolo todo, a ciegas, y nada. Más vale que no se me estropee el router. O que se me funda el ordenador y tenga que comprarme otro. A ver cómo lo engancho al wifi. Me echo a temblar sólo de pensarlo.

13 comentarios:

Miguel Baquero dijo...

Todo nos merecemos un capricho de vez en cuando... aunque sea un caprocho tecnológico

Reyes dijo...

Jeje a mi tampoco me interesa nada la tecnología , tenía un táctil y lo cambié por un Nokia básico que lo único que lleva es una linterna jaja ...
pero y qué.
A veces una pica con algo bonito.
Has hecho mu bien.
Y tranquila , no se te va a estropear ni el router ni nada.
Besillos.

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues sí, Miguel. De vez en cuando hace ilusión... tener ilusión. Y sin ser friki tecnológica, a veces caigo.

Yo no puedo con los táctiles, no me gustan nada nadita, Reyes. Si el router se rompe, pues nada: llamaré a Jazztel y alguien vendrá a arreglarlo, digo yo...

José Miguel Ridao dijo...

Qué coincidencia, yo me regalé uno hace un par de semanas, aunque mañana haré el paripé del regalo delante de los niños, que es mi cumple. Me pasa como a ti, apenas lo uso, tenía una antigualla de seis años, y se me antojó. Es táctil, y se me ha conectado solito al wifi. Para el 3G he sudado un poco. Ánimo, que es muy fácil, sólo es ponerse.

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues muchas felicidades, Ridao. No creas, mi red está tan bien protegida (él era informático...), que no soy capaz, aunque he seguido sus instrucciones, hay algo que se me escapa.

blog marlei dijo...

Hola Teresa¡. Está bien el caprichico. Muy bien. Ahora, cada vez más, estos "cacharricos" son antes para cualquier otra cosa que para hablar por teléfono. Ya verás como las próximas generaciones pasarán de hablar por teléfono. Sólo se utilizará en el trabajo.
Con relación a la configuración del "bicho", yo lo que hice fué llamar directamente al operador de telefonía, porque ninguno en casa teníamos, ni tenemos ni idea. Y una chica con mucha, mucha paciencia y muy entrenada me fué "dictando" paso a paso lo que tenía que hacer. Pero me han dicho que tuve suerte. ;-)

Babunita dijo...

Si!! Mamy sostiene que los aparatos reaccionan de manera diferente ante los ingenieros y los simples mortales, mamy dice que temen a los ingenieros y por eso con ellos se portan bien!

Vicent dijo...

Yo tengo otra acepcion, muy particular, para "capricho", era el nombre de uno de los perros que he tenido.

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Mola. Mucho mejor que la mierda de la Blackberry

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues en el futuro me tocará llamar, BlogMarlei. De momento, me da igual no conectarme.

Es cierto, Babunita. Lo de los expertos y los aparatos es como cuando vas al médico y ya no te duele. Desconcertante.

Una bonita acepción, Vicent, seguro que llena de buenos recuerdos...

Sí que mola, Gonzalo. A mí siempre me ha gustado mucho Nokia. Y es más barata que la Blackberry.

Patito dijo...

Me gusta tu blog ¿cómo hago para seguirte? no veo el ícono

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues no sé, Patito. Tengo tan pocos seguidores que nunca he puesto los cuadritos con las caras, me da hasta vergüenza... jajajjaja...

En todo caso, bienvenida y muchas gracias.

neoGurb dijo...

Lo mío también es la informática. Si quieres, te echo una manita. Sin compromiso, si quieres bien y si no también. Me mandas un correito y te digo por dónde empezar a mirar. neogurb@gmail.com